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¿Tiene nuestra ciudad el potencial para convertirse en smart city?

2 marzo, 2020.

Jesús Sánchez, vicepresidente de Marketing de Open, indica que la transición de las ciudades a smart cities es cada vez más urgente, mientras que los servicios públicos han empezado a destacar camino al cambio; por ello, señala cuatro pasos necesarios para iniciar el camino hacia una ciudad inteligente desde las utilities:

Staff Digital Bricks (*)

Cada vez son más las ciudades que se están convirtiendo en “inteligentes”, y su impacto en la vida de las personas es muy grande. Las smart cities se conocen como aquellas que usan las nuevas tecnologías de la información para mejorar los servicios que brindan, pero estas tecnologías también deben contribuir para que las ciudades sean más sostenibles y para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Según las Naciones Unidas, en 2050 la mayoría de los habitantes vivirá en ciudades, por lo que los retos aumentan conforme avanza el tiempo. Jesús Sánchez, vicepresidente de Marketing de Open (www.openintl.com), afirma que la preocupación de Latinoamérica por enfrentar estos desafíos es creciente, y detalló que Buenos Aires fue nombrada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como una de las cinco ciudades latinoamericanas con mayores iniciativas de transformarse en ciudad inteligente, junto con Santiago de Chile, Ciudad de México, Medellín y Montevideo. En la ciudad de Argentina ya se está utilizando herramientas “smart”, como la red de luminarias inteligentes que pueden configurarse de forma digital y los sistemas de reconocimiento facial para identificar delincuentes o sospechosos; además, en junio del año pasado apareció el primer “prosumidor” (consumidor y productor de su propia energía) y, a raíz de ello, las empresas de servicios tradicionales tuvieron que mutar en negocios digitales.

¿SABÍAS QUE…

En el libro de The Third Wave o “La tercera ola” (1980), el futurólogo Alvin Toffler acuñó el término “prosumidor” cuando hizo predicciones sobre los roles de los productores y los consumidores, aunque ya se había referido al tema desde 1970 en su libro Future Shock.



El especialista en tecnología de Open indica que la transición de las ciudades a smart cities es cada vez más urgente y el rol de los servicios públicos ha empezado a destacar camino al cambio; por ello, señala cuatro pasos necesarios para iniciar el camino hacia una ciudad inteligente desde las utilities:

Priorizar la transformación de los servicios públicos

Uno de los objetivos de las smart cities es poder optimizar los servicios que se ofrecen y así racionalizar su consumo. Sánchez afirma que la evolución de los servicios de electricidad y agua potable, entre otros, son factores centrales para iniciar el cambio hacia urbes inteligentes. La transformación digital de estos servicios básicos ayudará a optimizar el consumo de agua o energía, reducir las tarifas y hasta permitirá a la gente producir y consumir su propia energía.

Incorporar nuevas tecnologías

Para dar el gran salto hacia una ciudad inteligente es indispensable incorporar tecnologías que fomenten el desarrollo de esta. Las redes y medidores inteligentes son algunas opciones que las utilities deberían empezar a implementar; de esta manera, el control de consumo de los servicios sería más práctico y eficiente tanto para la empresa como para los consumidores.

Pensar en el ‘prosumidor’

Hoy en día, los llamados “prosumidores” se han vuelto los nuevos clientes de las compañías de servicios públicos. Estos nuevos usuarios son aquellos que producen y consumen su propia energía e impulsan una nueva forma de consumo. La tecnología también ayuda a este tipo de consumidores, pues servicios como la energía se podrán personalizar a las necesidades del usuario, ayudando a optimizar los recursos y haciendo que sus tarifas sean acordes a su uso responsable.

Adaptarse a la era digital

El papel, las filas y las oficinas han empezado a volverse cosa del pasado. Es importante que las utilities empiecen a transformar su servicio a la era digital, permitiendo que los procesos simples se realicen de manera virtual. Así, la empresa ahorra significativamente en personal y los clientes perciben el cambio en la practicidad para realizar trámites o consultas que antes tomaban más tiempo y recursos.

(*) Nota original publicada en TYN Magazine el 31 de octubre de 2019.

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