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¿Las ciudades inteligentes solo se basan en tecnología?

2 marzo, 2020.

La innovación debe ir más allá de una aplicación meramente tecnológica que busca hacer las ciudades más inteligentes, eficientes y ordenadas; se requiere de un entendimiento profundo de las funciones y procesos que una urbe comprende, obviamente sin dejar de lado la tecnología, pues esta última es un medio que facilita alcanzar dicho entendimiento.

Por Graciela Salas (*)

¿Necesitamos tener ciudades inteligentes, qué tanto sabemos de ellas y qué es lo que realmente las define? Es indiscutible que la digitalización ha marcado un antes y un después en numerosos ámbitos de la vida cotidiana y que la tecnología también está cambiando el paradigma de la innovación, por ejemplo en materia de urbanismo.

Pero la innovación en las ciudades inteligentes debe ir más allá de una aplicación meramente tecnológica que busca hacerlas más eficientes y ordenadas; se requiere tener un entendimiento profundo de las funciones y procesos que una urbe comprende, obviamente sin dejar de lado la tecnología, pues esta última es un medio que facilita alcanzar dicho entendimiento.

La innovación y la tecnología a menudo se presentan como ideas vinculadas inextricablemente, pero cuando se trata de resolver problemas urbanos actuales la tecnología no siempre representa el mejor camino.

Algunos expertos en urbanismo y en ciudades inteligentes opinan que la clave es una visión más humanizada. Luis Alonso, arquitecto e investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), sostiene que “la fiebre tecnológica roza el absurdo en algunos casos, y a menudo los congresos de ciudades inteligentes son un mercado de tecnología precocinada”.

Asegura además que cada ciudad debe tratarse como única, considerando sus características particulares, por lo que la tecnología o el abuso de su aplicación no necesariamente será la respuesta más acertada a problemáticas como el aumento de la población y la concentración, la polución, la escasez de recursos, la gestión del agua, la eficiencia energética, entre otras. Las nuevas tecnologías pueden ser invaluables si son utilizadas como herramientas para recolectar y analizar datos, aunque primeramente es necesario plantearse las preguntas correctas para evitar resultados con una cantidad abrumadora de información descontextualizada; también debe tenerse una comprensión práctica de la ciudad, de la política urbana y de la evaluación de programas.

Si bien la tecnología puede hacer grandes promesas y generar altas expectativas, la realidad de los gobiernos finalmente no podrá cumplirlas sin intervenciones personalizadas. Pilar Conesa, fundadora de la consultora Anteverti, niega por igual que la tecnología sea la solución para todas las ciudades.

La también Comisaria del congreso Smart City Expo World Congress y anterior Directora de Innovación del Ayuntamiento de Barcelona afirma que existen otros muchos desafíos y que la innovación en ciudades inteligentes reside en tener una comprensión integral “muy orientada a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos para poder dar respuesta a retos globales”.

La investigación es una pieza vital del rompecabezas cuando se trabaja dentro de los gobiernos de una ciudad. Las brechas y las discrepancias de información son usuales y los departamentos pueden fácilmente no reconocer cuál de sus procesos diarios es el más importante.  Tomarse el tiempo para investigar y comprender las causas profundas de los problemas de una ciudad ayuda a garantizar que las soluciones se basen tanto en la evidencia como en la necesidad demostrada. Hasta tener la certeza de que las preguntas que se están haciendo son las correctas, solo hasta entonces se podrá determinar si la tecnología forma parte de la respuesta.




(*) La autora es Content Marketing de TyN Magazine (gracielas@tynmagazine.com).





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