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Vivienda Industrializada y Sustentable, otro logro puma

5 julio, 2019.

Un fascinante proyecto de las facultades de Arquitectura e Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México nos demuestra que es posible construir hasta mil viviendas diarias, cada una contando con todos los servicios en un terreno de apenas 14 metros cuadrados, las que además pueden ser remolcadas.

Por Rafael López

Con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), las facultades de Arquitectura e Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el Centro de Investigación de Diseño Industrial de esta casa de estudios, dieron forma al modelo experimental conocido como “Proyecto VIS” (Vivienda Industrializada Sustentable), definido como un proceso que permitirá construir hasta mil casas en serie diariamente, además de distribuirlas y venderlas por todo el país.

El proyecto se suma a una tendencia mundial: las llamadas “minicasas”; de hecho, hoy en día, en distintos puntos del planeta, se está concibiendo este tipo de espacios procurando que el diseño y el ingenio crezcan y se diversifiquen según las expectativas de los futuros habitantes.

La idea del Proyecto VIS se basa en la consecución de viviendas económicas y en la posibilidad de recuperar el núcleo de la estructura familiar, considerando sobre todo los requerimientos de espacio y movilidad, el crecimiento exponencial de ciudades cada vez más pobladas, el encarecimiento del suelo y el crecimiento vertical desmedido, a lo que se agrega la insuficiente infraestructura urbana, lo cual incluye vialidades, servicios, energía o transporte.

‘Todo cabe en un jarrito’

Lo primero que resalta del prototipo es su dimensión de 28 metros cuadrados, en los que se desafía al confort con soluciones inteligentes. El Proyecto VIS fue concebido en forma y dimensiones para dos plantas; es un área habitable de 14 metros cuadrados de planta y se percibe como una casa de dos pisos (sin serlo), según explica el equipo multidisciplinario integrado por la ingeniera María de los Ángeles Rodríguez Cortés, encargada de los sistemas eléctricos e hidráulicos; el diseñador industrial Fernando Fernández Barba, responsable de los aspectos ergonómicos y productivos, además del arquitecto Honorato Carrasco Mahr, quien se ocupó de los aspectos arquitectónicos, la coordinación y la administración general del proyecto.

Añadieron que la altura no corresponde a la de dos pisos porque no podría transportarse por calles y carreteras con facilidad, pero mediante un diseño innovador se perciben como tales. Esto se logra insertando algunos espacios del techo de la planta en los espacios “ocultos” de la planta alta; por ejemplo, el techo de la cocineta se ubica debajo de la cama matrimonial, optimizando así el espacio al máximo. Aquí cabe destacar que el equipo recurrió a estudios de ergonomía y ensayos con poco más de 400 personas, las que aportaron datos para lograr la pretendida comodidad y confort.

Para optimizar el espacio, en toda la casa no hay un centímetro cuadrado sin uso adicional, ya sea utilizando el área debajo de las escaleras, ocupando los cojines de la sala para hacer una cama o sacándole provecho a todas las áreas para la colocación de electrodomésticos, como la lavadora, el refrigerador, la estufa y el horno de microondas.

Concebida contra sismos

El sistema estructural de la VIS tiene como base un armazón de acero, soportado en sistemas de cremallera para absorber los desniveles del terreno. Con tal característica, la vivienda presenta un buen comportamiento ante los sismos, eventualidad que ya ha sido probada en la Mesa Vibratoria del Instituto de Ingeniería; además, cabe en un cajón de estacionamiento o puede instalarse sobre estructuras muy simples de varios niveles, convirtiéndose en una opción para la gente que se desplaza con frecuencia a su lugar de trabajo, como aquella que labora en complejos industriales o donde se carece de infraestructura urbana, pues los requerimientos son mínimos comparados con los de un edificio.

El grupo multidisciplinario de investigadores recibió críticas de la comunidad académica de la Facultad de Arquitectura, quienes sostenían que el prototipo VIS no era arquitectura: “Parece más la fabricación de un camión que el proyecto de una casa”, decían.

Pero los universitarios aseguran que la enorme diferencia de la VIS ante otros proyectos similares es el desnivel para dar la sensación de que consta de dos pisos, aparte del confort y la posibilidad de trasladarse, ya que pesa 3.6 toneladas y cuenta  con las dimensiones precisas para ello (2.55 metros de ancho por 5.60 metros de largo).

El ciclo de uso de la VIS se calculó en 30 años, aproximadamente, tiempo en que puede amortizarse su costo (calculado en 800 mil pesos); asimismo, los ahorros de consumo energético e hidráulico, así como de renta del suelo, son atractivos frente a los gastos de operación de una vivienda tradicional.

Sustentabilidad

Los universitarios analizaron los materiales y las razones de utilizar, por ejemplo, madera en lugar de plástico, acero y no concreto; valoraron cantidades o si el origen de estos materiales era local o importado, es decir, todo aquello relacionado con la sustentabilidad.

Entre los sistemas de ingeniería instalados en la casa debe mencionarse el eléctrico-fotovoltaico, que capta energía solar y además genera energía de manera permanente. El prototipo opera tanto con energía alterna como directa y los excedentes pueden enviarse a la red.

También se contempló un sistema hidro-sanitario que genera agua potable y que igualmente se ubica en el techo, donde se capta el agua de lluvia y la energía del sol en dos vertientes: fotovoltaica y térmica, la última orientada al calentador de agua.

El sistema inteligente de captación de agua pluvial cuenta con un dispositivo desarrollado por Christian González, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, y por algunos de sus estudiantes tesistas para purificar el agua que se almacena en tanques; además, el líquido puede reciclarse de acuerdo con la norma mexicana, que considera su uso para lavar pisos, regar las áreas verdes, etcétera.

Otro aditamento valioso de la vivienda es un control de gases y temperatura (como el utilizado en los vehículos recreativos habitacionales), al que se incorporaron sensores de fuego y humo; además, mantiene la temperatura interior adecuada, auxiliado con un aislamiento de espumado de poliestireno de dos pulgadas, el mismo que se usa en los carros refrigeradores.

El cuarto de baño tiene aditamentos especiales, como extractores de aire y un triturador para el WC que disuelve los sólidos a fin de prevenir obstrucciones en el drenaje; asimismo, las puertas de la regadera no permiten escurrimientos y a un paso está un vestidor.

Artículo editado del original que se publicó en Gaceta UNAM

(www.gaceta.unam.mx).

UNA OLEADA DE PREMIOS

En la breve historia de la Vivienda Industrializada y Sostenible pueden contabilizarse años de investigación y otros proyectos que fueron formulados en el terreno de la academia, como la “Casa UNAM”, que actualmente se exhibe en el museo Universum y que fue premiada en Europa en 2014 por sus aportes en instalaciones de ingeniería, También destaca el proyecto “Habita-mueble” presentado en el 2016, y qué decir de la “Fabricasa” de 1985, con la que la Facultad de Arquitectura logró su primera patente.

Más recientemente, el 18 de mayo de este 2019, un grupo de alumnos de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ingeniería de la UNAM ganó la primera etapa del concurso “Blue Sky Competition Contest” que organiza la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles (ASCE).

Los universitarios destacaron de entre más de 18 instituciones de educación superior, tres de ellas mexicanas (Tec de Monterrey, UAEM y La Salle Victoria) y las demás de Estados Unidos, haciéndose del primer lugar con su propuesta de desarrollo de una “ciudad flotante”, la que puede construirse en medio del océano, que utiliza energías renovables y que disminuye el impacto ambiental al considerar sistemas de purificación de agua y de reciclaje, aparte de la producción de alimentos.

Antes de presentar su modelo de ciudad modular flotante, estos estudiantes hicieron pruebas en el Laboratorio de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería, y también fueron el único equipo que armó su modelo “en sitio” mediante módulos a escala: «Mostramos que funciona y cómo se comporta ante el oleaje, lo cual gustó bastante, y además fuimos los únicos que fabricamos y probamos nuestro prototipo», explicó Carlos Ibarra Cantú, integrante del equipo y Presidente del Capítulo Estudiantil de la ASCE en la Facultad de Ingeniería.

Esta victoria le dio al equipo el pase a la final, que se llevó a cabo del 6 al 9 de junio en Melbourne, Florida, Estados Unidos, donde el representativo mexicano también se hizo del primer lugar internacional y obtuvo un incentivo económico de mil 500 dólares.



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