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Un tsunami japonés inunda a los Pritzker

17 mayo, 2019.

El Premio de este 2019 fue para Arata Isozaki, quien se suma al selecto grupo de galardonados nipones conformado por Kenzo Tange (1987), Fumihiko Maki (1993), Tadao Ando (1995), Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (2010), Toyo Ito (2013) y Shigeru Ban (2014).

Staff Digital Bricks

Jay Arthur Pritzker nació el 26 de agosto de 1922 en la ciudad de Chicago; fue el mayor de tres hermanos y descendiente de una familia judía que en 1881 emigró a Estados Unidos, partiendo desde lo que hoy conocemos como Ucrania.

Aunque se formó como abogadoel espíritu emprendedor de este empresario le permitió consolidar -junto con su hermano Robert- una cartera de 60 corporaciones industriales de distintos ramos; de hecho, en 1957 fundó la cadena de hoteles Hyatt y fue dueño de Braniff Airlines de 1983 a 1988, solo por mencionar algunos de sus más connotados logros.

20 años antes de su fallecimiento (23 de enero de 1999), Jay A, Pritzker y su esposa Cindy crearon el Premio Pritzker, un reconocimiento diseñado para honrar el trabajo, talento, visión, trayectoria y contribuciones de los mejores arquitectos a nivel mundial. A estos premios se les conoce hoy en día como “los Nobel de la Arquitectura” debido a las coincidencias de los procedimientos y recompensas entre ambos galardones; por ejemplo, los ganadores reciben una subvención económica (100 mil dólares en el caso de los Pritzker), un certificado de citación formal y un medallón de bronce.

Desde su creación, estos premios se han entregado año tras año de manera ininterrumpida, siendo el primer ganador el norteamericano Philip Johnson (1979). Cabe mencionar que, a la fecha, Estados Unidos lidera el ranking con ocho premiados; en segundo lugar se encuentra Japón, con siete, y el tercero le corresponde a Reino Unido, con cuatro.

También ha habido ocasiones en las que el reconocimiento se entrega a más de un arquitecto, empezando en 1988 con Oscar Niemeyer en representación de Brasil y Gordon Bunshaft por Estados Unidos; en 2001 compartieron el lugar de honor los suizos Pierre de Meuron y Jacques Herzog; en 2010 hicieron lo propio los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, mientras que en 2017 fueron reconocidos tres participantes: los españoles Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta.

Según los lineamientos de la Fundación Hyatt, independientemente de la nacionalidad, raza, credo o ideología de los concursantes, cada año el Director Ejecutivo de los Premios Pritzker solicita las nominaciones de los ganadores anteriores, incluyendo las de los arquitectos en activo, académicos, críticos, políticos, profesionales involucrados en actividades culturales y personas de diversos campos que tienen experiencia e interés en el campo de la arquitectura. 


Pero esta dinámica ha sido motivo de varias especulaciones y le ha restado credibilidad al Premio, empezando por el hecho de que en algunas ediciones han sido nominados o resultaron ganadores compañeros, alumnos o profesores que se conocieron desde sus etapas de formación académica, posicionando a algunas universidades como verdaderos “semilleros de Pritzkers”. Tal es el caso de la Escuela de Arquitectura y Planeación MIT (Estados Unidos), a la que asistieron alumnos como Ieoh Ming Pei (ganador en 1983), Gordon Bunshaft (1988), o donde impartió cátedra Kenzo Tange, el Pritzker de 1987.

Por su parte, la universidad pública de Suiza, D-Arch, ETH Zúrich, vio desfilar en sus aulas a Pritzkers como Aldo Rossi (1990), Jacques Herzog y Pierre de Meuron (estos dos últimos los ganadores del premio en 2001), lo mismo que a profesores como Frank Gehry (1989) y Eduardo Soto de Moura (2011)

No se queda atrás la universidad pública de Arquitectura y Diseño Urbano (AUD), ubicada en Los Ángeles, Estados Unidos, donde impartió clases el Pritzker de 2005, Thom Mayne, mientras que en la Universidad de Cambridge / Departamento de Arquitectura, en Reino Unido (otra escuela de carácter público) impartió cátedra el Pritzker británico de 1981 James Stirling.

Entre ser juez y parte

Las mayores especulaciones, sin embargo, han resultado de la participación directa o indirecta de personalidades que fueron parte del jurado calificador del Premio y posteriormente recibieron el Pritzker, como han sido los casos de Kevin Roche, ganador en 1982 y jurado de 1983 a 1991; Frank Gehry, ganador en 1989 y jurado de 1993 a 1995, así como de 2003 a 2006; el japonés Fumihiko Maki, Pritzker de 1993 y jurado de 1985 a 1988; el australiano Glenn Murcutt, ganador del 2002, jurado del 2010 al 2017 y director del Premio de 2016 al 2017; Zaha Hadid, ganadora en 2004 y jurado en 2012; el japonés Shigeru Ban, que había sido juez del 2006 al 2009 y recibió el Pritzker en 2014, mientras que el chileno Alejandro Aravena se hizo del reconocimiento en 2016, justo un año después de haber formado parte del equipo calificador.

Y ni qué decir de las inconformidades por la doble nacionalidad: Kevin Roche representó a Estados Unidos a pesar de ser de origen irlandés; lo mismo sucedió en los casos del chino Ieoh Ming Pei, el canadiense Frank Gehry; la arquitecta iraquí Zaha Hadid (ganadora en 2004 en representación del Reino Unido) y el italiano Richard Rogers, quien representó a este último país y resultó ganador del Pritzker en 2007.

La oleada nipona

Como ya se mencionó, Estados Unidos lidera el ranking de los Premios Pritzker con ocho ganadores, aunque se encuentra solo un escalón arriba de los representativos japoneses; de hecho, el premio de este 2019 fue para Arata Isozaki, quien se suma al selecto grupo de galardonados nipones conformado por Kenzo Tange (1987), Fumihiko Maki (1993), Tadao Ando (1995), Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (2010), Toyo Ito (2013) y Shigeru Ban (2014).

¿El último samurai?

Con el argumento de que “ya era tiempo de reconocer a un profesional versátil, influyente y verdaderamente internacional”, el jurado decidió otorgarle el Premio Pritzker 2019 al arquitecto japonés Arata Isozaki, quien a sus 87 años de edad cuenta con un centenar de obras construidas en Asia, América, Europa y Australia; es, de hecho, reconocido como el primer arquitecto japonés que se empeñó en trabajar proyectos monumentales fuera de su país natal.

Según un comunicado de los organizadores del Premio Pritzker, la Segunda Guerra Mundial influyó de manera importante en la visión que Izozaki tiene de la arquitectura, pues a la edad de 12 años le tocó presenciar los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, “fomentando en él la idea de la temporalidad de la arquitectura y la importancia de complacer a sus usuarios mientras la recorren y la experimentan en su propio tiempo”.

La obra más representativa de Isozaki lo posiciona como un puente entre la cultura oriental y la occidental, y está conformada de edificios que obedecen a distintas corrientes o expresiones arquitectónicas, como el brutalismo, el posmodernismo, el decontructivismo, el minimalismo, incluyendo la llamada arquitectura high-tech y la orgánica, entre otras.    

Ejemplos de dicho vínculo entre el este y el oeste los encontramos en edificaciones de Estados Unidos, como el Museo de Arte Contemporáneo, en Los Ángeles, o el Team Disney Building  de Florida.

En mayo de 1985, Isozaki construyó en Nueva York “un edificio dentro de un edificio”, convirtiendo un antiguo teatro y sala de conciertos en el club nocturno The Palladium (propiedad de Steve Rubell e Ian Schrager, también dueños del conocido Studio 54); sin embargo 12 años después esta obra fue demolida para dar paso a una residencia estudiantil de la Universidad de Nueva York:

En China sobresalen obras como el Museo de Arte de Beijing, el Centro Cultural de Shenzhen, el Shanghai Symphony Hall y Museo Provincial de Hunan. Isozaki construyó en Italia el estadio de hockey sobre hielo para las Olimpiadas de Invierno 2006, el Pala Alpitour de Turín y la Torre Allianz de Milán, y no podemos olvidar el icónico Centro Nacional de Convenciones de Qatar o el estadio Palau Sant Jordi construido para las Olimpiadas de Barcelona 1992. 


En el mismo comunicado se menciona que Arata Isozaki también incorporó el urbanismo en su trabajo, por ejemplo desarrollando -en 1962- el proyecto futurista conocido como “City in the Air” para el barrio Shinjuku en Tokio, Japón, el cual integra distintas capas elevadas de edificios, residencias y transporte suspendidos.




¿ Sabías que..?

  • La familia Pritzker hoy en día es considerada una de las más ricas en Estados Unidos y es reconocida por sus labores emprendedoras y filantrópicas.
  • Una de las condiciones del Premio Pritzker es que debe de entregarse a un arquitecto vivo. En la edición del 2015 se adelantó el anuncio del ganador para contrarrestar las críticas por entregarle el premio al alemán Frei Otto después de su muerte. 

  • Solo cuatro arquitectos latinoamericanos han ganado el Premio Pritzker: el chileno Alejandro Aravena; el mexicano Luis Barragán, así como los brasileños Oscar Niemeyer y Paulo Mendes da Rocha.
  • Cinco meses después a su fallecimiento en 1999, el arquitecto canadiense Frank Gehry comenzó la construcción del Pritzker Music Pavilion, un templete de música localizado en el Millenium Park, al sur de la calle Randolph, conocida por contar con algunos de los edificios más altos de la ciudad de Chicago. El pabellón fue terminado en julio de 2004 y, desde entonces, ahí se realizan las actividades de la Grant Park Symphony Orchestra and Chorus, además de celebrarse el Grant Park Music Festival.
  • Arata Isozaki fue miembro de la primera generaciòn de jurados del Premio Pritzker, entre 1979 y 1984. 
  • Según comenta Abel Erazo, un arquitecto chileno radicado en China que ha trabajado en varios proyectos con Arata Isozaki, al genio japonés siempre le han llamado la atención las revoluciones latinoamericanas del siglo XX, especialmente la de Cuba y la figura del Che Guevara. motivo por el cual Isozaki suele llevar una boina con una estrella.



>>www.pritzkerprize.com

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