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Arquitectura y 200 años de historia en las cenizas

1 octubre, 2018.

El incendio en el Museo Nacional de Río de Janeiro, sucedido este 2 de septiembre, no solo destruyó la más importante colección arqueológica y el más antiguo centro de ciencia de Brasil, sino también un símbolo de la arquitectura, una obra atribuida al arquitecto Manuel Araújo Porto Alegre.

Museo Nacional UFRJ

Staff Digital Bricks

Al norte de la capital brasileña, el Museo Nacional UFRJ, también conocido como Museo de Historia Natural y Antropología o simplemente como Museo de la Quinta da Boa Vista, sufrió un incendio el pasado 2 de septiembre, destruyendo 200 años de historia y un invaluable acervo antropológico, arqueológico, etnológico, geológico, paleontológico y zoológico, el cual desapareció casi en su totalidad.

De entre las piezas más importantes del Museo destacaban varias momias y sarcófagos egipcios y sudamericanos, esqueletos y fósiles de animales prehistóricos, piezas de cerámica, minerales, insectos, utensilios indígenas y hallazgos arqueológicos de diversas culturas latinoamericanas, además de una colección de animales disecados y una interesante muestra de meteoritos.

Sin duda, era el museo más antiguo de Brasil y uno de los más grandes en su tipo en América del Sur, aparte de ser un gran centro de estudios e investigación científica; de hecho, el nombre de Museo Nacional UFRJ se debe a que era administrado por la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Museo Nacional UFRJ

El Museo Nacional UFRJ tenía un área útil de 13 mil 617metros cuadrados, un total de 122 salas de exposiciones en tres niveles (63 del primer piso, 36 en el segundo y 23 en el tercero) y estaba rodado por algunos edificios anexos, como el Huerto Botánico, donde se encontraba la mayor biblioteca científica de la ciudad. Por su parte, el departamento de zoología incluía una colección de 600 mil peces, 100 mil anfibios, así como moluscos, reptiles, conchas, corales y mariposas, en tanto que el herbario (creado en 1831) tenía una muestra de 550 mil plantas.

Enmarcado por los bellos jardines de la Quinta da Boa Vista, el edificio que albergaba al Museo sobresalía por ser un testimonio de la historia cultural de Brasil y por su singular arquitectura de inicios del siglo XIX.

Memoria arquitectónica y cultural

La historia del Museo Nacional se remonta a los años en que la Corte Real Portuguesa se exilió en Brasil escapando de la amenaza napoleónica. Fue don João VI, rey de Portugal y Algarve y príncipe-regente de Brasil, quien el 6 de junio de 1818 fundó el entonces llamado Museo Real (de historia natural), situado hasta 1892 en el Campo de Sant’Anna, en el centro de Río de Janeiro.

Este complejo también fue el hogar de la Familia Real durante casi un siglo, siendo ocupado por Don João VI, Don Pedro I y Pedro II;  abrigó igualmente la primera Asamblea Constituyente Republicana del país (1889 a 1891) antes de convertirse en el Museo Nacional en 1892, año en  el que fue trasladado con todo su acervo al Palacio Imperial de São Cristóvão, entonces residencia oficial de los emperadores y que después de la deposición de Don Pedro II se convirtió en un local ocioso.

Museo Nacional UFRJ
Vista del Palacio de São Cristóvão a mediados del siglo XIX, cuando sirvió de residencia oficial de la Familia Imperial brasileña
Museo Nacional UFRJ
El nuevo rostro  del palacio renacentista que abrigó al Museo Nacional desde 1892.

Pero la nueva ubicación del Museo tiene su propia historia: a principios del siglo XIX, la zona conocida como la Quinta da Boa Vista pertenecía a un rico comerciante portugués llamado Elías Antonio Lopes, quien adquirió uno de los lotes y erigió un caserón en 1803, al cual se le llamaba “Chácara de Elías” y daba una inmejorable vista a la Bahía de Guanabara (de ahí viene lo de “Boa Vista”). Cabe aclarar que el término “quinta” no era muy común en Brasil y su significado, asumido por los colonizadores portugueses, equivalía literalmente a granja o propiedad rural.

Museo Nacional UFRJ

Entre 1816 y 1821 se realizaron cambios importantes para recibir al príncipe don Pedro I y María Leopoldina de Austria, quienes decidieron contratar al arquitecto portugués Manuel da Costa desde 1822 hasta 1826. Este último fue reemplazado por el francés Pedro José Pezerat hasta 1831, a quien se le atribuye la incorporación del estilo neoclásico al edificio.

Algunos de los cambios en el llamado “Paço Real” (término usado para denominar un palacio en los tiempos coloniales y de la monarquía) fueron obra del inglés John Johnston, el que además instaló un imponente portal al frente y que fue inspirado en un diseño de Robert Adams para un palacete conocido como “Sion House”, perteneciente al entonces Duke of Northumberland, quien regaló la réplica del pórtico al novel matrimonio. Actualmente el portal sigue adornando la entrada del Jardín Zoológico de Río de Janeiro, que también se encuentra en la Quinta da Boa Vista.


En 1946 el Museo pasó a ser administrado por la Universidad de Brasil, actualmente la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Un año después, el brasileño Manuel Araújo Porto Alegre armonizó las fachadas del edificio principal, en tanto que el paisajismo siguió líneas italianas con la autoría del arquitecto Luiz Reis; diez años más tarde, el arquitecto alemán Thodore Marx prosiguió con los trabajos de remodelación entre 1857 a 1863. Estamos hablando de varios años de adecuaciones ininterrumpidas, pero el hecho de transformar la construcción original en un palacio neoclásico siempre obedeció a un objetivo: que la nueva arquitectura expresara poder, racionalidad y predominio sobre la naturaleza.

Una “tragedia anunciada”

Museo Nacional UFRJ

Según se explica en la página oficial del Museo (www.museunacional.ufrj.br), para conmemorar su bicentenario se elaboró ​​un plan general de reestructuración a principios del 2000, cuyo objetivo primario era brindar un nuevo rostro a su misión didáctica, científica y cultural, lo que incluyó la construcción de nuevos edificios y un proyecto de reformulación de las exposiciones de larga duración.

Museo Nacional UFRJ

Vinculado al Ministerio de Educación y, siendo una institución autónoma de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), el Museo Nacional completó 200 años de actividades este año. Pero para mantener su funcionamiento de forma adecuada, las aportaciones tanto públicas como privadas han sido insuficientes; de hecho, el museo se encontraba descuidado por la falta de recursos públicos y, “casualmente”, este 2018 fue el año con la menor inversión directa al museo (apenas el 10% de lo necesario).

Antes del aniversario, autoridades de la institución anunciaron que harían una colecta para poder acometer obras de reestructuración en el palacio, pues las termitas amenazaban las estructuras de madera de las salas, aparte de que el edificio ya tenía algunos espacios en desuso a causa de las goteras e infiltraciones.

Mediante aportes financieros variados pudo construirse el edificio del Departamento de Botánica, se realizaron reformas estructurales y eléctricas en la sede y se recuperó la fachada frontal. Muchas otras acciones del plan de reestructuración estaban todavía en proceso cuando sucedió el incendio.

El 4 de septiembre algunos medios de Brasil apuntaron dos líneas de investigación: la caída de un globo aerostático y un cortocircuito.


En este video se observa cómo era el Palacio y partes de su interior, el cual ha fungido como sede del Museo Nacional desde 1892

¿SABÍAS QUE…

* El mayor tesoro del Museo Nacional es el esqueleto más antiguo que se ha encontrado en América, con cerca de 12 mil años de antigüedad; nos referimos a “Luzia”, el fósil de una mujer que murió entre los 20 y los 25 años de edad y que perteneció a una de las primeras poblaciones de Brasil; se trata del homínido más antiguo (hace 11.500-13.000 años) descubierto en el país y que se descubrió en 1974 en Lagoa Santa, en Minas Gerais.

* El esqueleto del dinosaurio maxakalisaurus topai, un herbívoro que vivió hace unos 80 millones de años en la región brasileña conocida como “el Triángulo Minero”, tenía una sala solo para él, ya que pesaba nueve toneladas y medía 13 metros de largo.

* El Museo Nacional tenía la mayor colección de momias egipcias de América Latina; eran momias de adultos, niños y también de algunos animales, como gatos y cocodrilos.

* El último emperador de Brasil, Pedro II, fue un gran amante de la ciencia y contribuyó a incrementar los fondos del Museo con piezas del arte egipcio obtenidas en sus expediciones, incluyendo lápidas con inscripciones en jeroglíficos. La mayoría de estas piezas procedía de la región de Tebas.

* En el estadio Maracaná se invirtieron 317 mdd para su última remodelación. Tan solo para arreglar el espacio destinado a patrocinadores y sus tiendas se gastaron ocho mdd, mientras que el presupuesto anual que había para el Museo era apenas de cien mil dólares.

Museo Nacional UFRJ
Vista aérea del Museo después del incendio. Al fondo el estadio Maracaná.

Imágenes con causa

El pasado 5 de septiembre el diario El País publicó la noticia de que Wikipedia comenzó una campaña para preservar los recuerdos de los objetos que fueron destruidos en el enorme incendio que borró en pocas horas los 200 años de historia del Museo Nacional de Río de Janeiro.

La idea es que los objetos que se encontraban allí “sigan vivos” a través de las fotografías que hayan tomado quienes visitaron el edificio.

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