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Google Duplex te sorprenderá… ¡y te confundirá!

3 julio, 2018.

Marc Vidal escribió este interesante artículo para explicar cómo funciona el nuevo sistema de inteligencia artificial de Google, retándote a distinguir entre un robot y una persona dentro de una conversación que el reconocido analista económico compartió en su blog.

Google Duplex te sorprenderá… ¡y te confundirá!

Staff Digital Bricks (*)

¿Podrías identificar la voz de un robot comparada con la de una persona? Seguramente dirás que sí; de hecho, es muy probable que las distingas incluso si el sintetizador de voz es muy real, lo mismo que el modo de componer las frases, el tono melódico y los inexistentes tropiezos al hablar.

Asimismo, lo normal es que el desarrollo de inteligencia artificial que está detrás de una conversación “híbrida” tenga una dirección muy concreta. Tú llamas y un robot te atiende. Un humano solicita una información o un servicio y un sistema experto artificial te responde y conduce la conversación con base en su aprendizaje previo.

Pero hace unas semanas hubo un cambio sustancial, por lo menos a nivel público, y es que durante la conferencia internacional “Google I/O”, el evento anual para desarrolladores del gigante de Mountain View, se presentó el estado actual de Google Duplex, una nueva tecnología que posibilita a un asistente virtual -impulsado por inteligencia artificial- mantener una conversación natural como si fuera un ser humano.

El asistente imita, incluso, los tics y modales típicos de una persona, utilizando un lenguaje lleno de dudas, haciendo pausas con sonidos pensativos y repitiendo palabras; además, modifica el tono y la intensidad de sus frases conforme va evolucionando la conversación. ¡Es realmente revelador el “mmmhhh…” que emite cuando “duda” o “piensa”!

La evidencia de que un desarrollo de este tipo de chatbot es realmente impresionante se da en el hecho de que las conversaciones mostradas durante el citado evento se efectuaron en el sentido inverso al habitual, ya que es el chatbot el que llama, en concreto a dos personas; en primer lugar, llamó a una peluquería para reservar cita y en el segundo a un restaurante para solicitar mesa.

En ambas ocasiones los humanos que participaron en este experimento no sabían que la llamada era de un robot. Aunque no domines el inglés, no te lo puedes perder el siguiente video:

Si ya te sorprendiste con el video, seguramente estarás preguntándote: ¿Cuándo te afectará todo esto? ¿Debo preparar mi empresa para conversar con robots? ¿Es mejor que lo haga yo o un software? ¿Estoy preparado para negociar con un dispositivo que ejecuta las órdenes de quién será mi cliente?

También te preguntarás: ¿Es una especie de secretario doméstico o, por el contrario, es mucho más que un simple asistente? ¿Aprende en cada conversación o de cada interacción? ¿Cómo los identifico? ¿Importa que los identifique?

Estas son algunos de los cuestionamientos que lógicamente nos vamos a ir haciendo y que muchos ya se hacen desde hace un tiempo. Varios clientes inician procesos de incorporación de inteligencia artificial en su punto de contacto con el cliente y posiblemente se va a tener que redefinir todo eso en el corto plazo.

Lo grave -por llamarlo de algún modo- es que al mostrarnos Duplex, Google explica un entorno inteligente desde un punto de vista inverso al que hasta ahora estábamos acostumbrados. Eso convierte el acceso a la inteligencia artificial como algo universal, absoluto, cotidiano y transversal. Duplex estará en todas partes y se convertirá en nuestro compañero.

Otra cosa será, sin duda, qué tipología de datos se generarán, quién los usará y cómo, qué escenario legal se crea y, lo más importante, estaremos ante la disyuntiva entre renunciar a su utilización o aceptar el modelo debido a su cautivadora tecnología o debido a que cada vez serán más las empresas que lo implementen.

Hace ya un tiempo conocí a Nick Thompson, editor jefe de la revista Wired, quien durante un evento comentó algo que cambió mi percepción del mundo de los robots: según él, los robots tardarán poco en entrar en casa; de hecho, ya interactuamos con escobas automáticas y cafeteras conectadas, por ejemplo. Los asistentes virtuales domésticos, decía, son apoyos digitales a algunas tareas puramente domóticas.

Según Thompson, el hecho de que todo esté todavía “en nuestras manos” reduce el efecto de la inteligencia artificial.  Él considera que, en menos de una década (a mediados de la próxima), un ejército de robots no humanoides entrará en nuestras casas a precios asequibles, como ahora lo son muchos de nuestros electrodomésticos.

El motivo, el salto, radicará en que todos ellos tendrán un sistema de aprendizaje profundo que les dará total autonomía. Será entonces cuando Duplex tomará sentido. Su fusión entre asistente y extensión personal totalmente autónoma lo convertirá en una especie de CEO de nuestra casa, un director de robots que negociarán sus funciones con nuestro asistente virtual de turno. Me lo imagino similar: muchos dispositivos útiles actuando en entornos domésticos.

Falta poco para llegar a conversar con ellos como algo gratificante, establecer relaciones operativas o depender en gran medida de sus “actualizaciones”. La urgencia por revisar todo esto desde un punto de vista económico, sociológico y ético es evidente, como lo es también la necesidad de hacerlo desde uno político también.

(*) Con información tomada del blog de Marc Vidal (marcvidal.net/blog), analista económico español, consultor en trasformación y estrategia digital, escritor y un destacado conferencista económico internacional.

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