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Frank Gehry, el “más-mejor arquitectirijillo”

2 abril, 2018.

Él mismo considera que su contribución más importante a la práctica de la arquitectura es el haber conseguido la coordinación entre la mano y el ojo, lo cual se traduce en la habilidad de construir a partir de una imagen y de transformar un boceto en una maqueta y finalmente en un edificio.

Frank Gehry

Por Yafté Muñoz

Uno de los grandes aciertos de los creadores de la exitosa serie animada “The Simpsons” es que siempre han buscado la manera de rendir viventem tributis (homenajes en vida) a personalidades de la música, el cine, la política, el deporte, la tecnología y, en fin, a todos aquellos que de alguna forma han rebasado el común denominador y cuyos aportes a la humanidad han dejado y siguen dejando huella.

En todo este engranaje de distinciones -que no siempre son positivas- era imposible olvidarse de lo que corresponde al universo arquitectónico. A saber, en el episodio 14 de la 16ª temporada uno de los personajes, Marge Simpson, propone construir una sala de conciertos con la idea de demostrar que Springfield es una mejor ciudad que Shelbyville.

Pero habiendo tantos representantes, íconos y “vacas sagradas” en la materia, no faltó quienes cuestionaron la selección de Frank Gehry para darle sustento a una de las escenas más recordadas del referido episodio, aunque la razón para los ingeniosos productores de la serie fue muy simple: el sentido crítico y en ocasiones irreverente del programa coincide, en cierta medida, con la naturaleza subversiva de Gehry, un arquitecto que quiso y ha podido rebelarse ante el convencionalismo de una arquitectura que -desde su lógica- ha sido rígida e intrascendente, o al menos eso es lo que sugiere en esta frase que indudablemente hirió varias susceptibilidades en el año 2014:

“En el mundo en que vivimos, el 98% de los edificios construidos son pura mierda. No hay sentido del diseño ni respeto por la humanidad, ni por el buen criterio ni por nada… solo hay edificios bobos”.

En este divertido capítulo, titulado originalmente The seven-beer snitch y traducido al español como “El informante”, destaca una escena en la que Gehry arruga la carta donde Marge le pide construir el auditorio. Al momento de lanzarlo al suelo, el papel forma una extraña figura, inspiradora para los ojos del arquitecto, quien decide finalmente aceptar la encomienda.

Es probable que los creadores de Los Simpsons hayan coincidido con la idea de que el ingenio debe ir más allá de la imaginación y entender que la creatividad puede llegar sin necesariamente buscarla, aceptando incluso que una silueta en la pared, una sombra en el suelo, una formación rocosa, un arrecife de coral, una nube, un pedazo de papel hecho bolas o hasta un garabato infantil pueden ser el principio de un gran proyecto arquitectónico.

¿Sabías que…

* Habiendo crecido en Canadá, Gehry es un gran aficionado al hockey; de hecho, en 2004 diseñó el trofeo de la Liga Mundial de Hockey.

* A fin de documentar exhaustivamente los diseños y racionalizar los procesos de licitación, fabricación y construcción, la empresa de Frank Gehry suele utilizar Digital Project, un sofisticado programa de modelado 3D que se creó originalmente para usarse por la industria aeroespacial.

* Cada proyecto emprendido por Gehry Partners está diseñado personalmente y directamente por Frank Gehry.

* El uso de materiales metálicos altamente reflectivos en el Walt Disney Concert Hall ocasionó grandes problemas a los vecinos, tanto en sus viviendas como en las vías cercanas, aumentando además la temperatura del lugar, lo que obligó a los diseñadores a tratar el material para que no fuera reflectivo.

* En esta última obra se utilizó el concepto BIM, pues inicialmente el proyecto en 3D vectorial solo tenía información de líneas y posteriormente se tuvo que convertir a 3D geométrico.

Hay, sin embargo, quienes estiman que ese encuentro con la inspiración es una habilidad innata, en el sentido de que no cualquiera puede interpretar y crear a partir de lo fortuito. Aun consciente de que Los Simpsons son una declarada burla y extravagante parodia de muchas realidades, Frank Gehry no dudó en participar en el citado episodio; de hecho, prestó su voz (lo que de alguna manera es un requisito y permiso tácito de los personajes que aparecen en el programa) para minimizar o autocriticar sus propias creaciones.

Aquellos que reconocen la pasión de Gehry por la polémica, saben que el haber colaborado en la serie televisiva fue también una oportunidad para contrarrestar los argumentos de algunos de sus detractores, quienes lo han llamado “el arquitecto del mal gusto”. Para redondear esto último, en la traducción del episodio al español se agregaron unas cuantas palabras que bien podrían catalogar al singular arquitecto como una persona impredecible y a la vez ocurrente, sobre todo cuando este le pegunta a Marge Simpson: “¿En verdad usted piensa que soy ‘el más mejor’ arquitecto?”.

Entre la animación y la realidad

“Todo gran arquitecto necesariamente es un gran poeta, y debe ser un intérprete original de su tiempo, de sus días, de su época”. Esta es una de las frases más famosas del estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959), quien es considerado uno de los principales maestros de la arquitectura del siglo XX y, sin duda, una evidente influencia en la obra y filosofía de Frank Gehry.

El valor de esta frase radica en asociar el ingenio creativo de un arquitecto con su capacidad de cubrir necesidades respecto a su entorno, y así lo explicó el propio Gehry durante una entrevista publicada en 1995: “Para cualquier proyecto, estudio todas las posibilidades tras analizar detalladamente un amplio abanico de elementos, empezando por los deseos del cliente y acabando en los detalles, pasando por la definición formal y el control del presupuesto. Durante un par de meses le doy vueltas a todo eso en mi cabeza; luego toda esa información se convierte en un dibujo que fluye automáticamente desde el cerebro hasta el papel, pasando por la mano y el lápiz… Así nace mi arquitectura”.

El “accidente” que dio forma al auditorio propuesto por Gehry para la comunidad de Springfield no armoniza con la idea anterior, pero el resultado es un claro ejemplo de su extravagancia, tal y como lo demostró en la vida real con la sala de conciertos de Walt Disney ubicada en Los Ángeles, Estados Unidos.

Nos referimos a esta obra por su asombroso parecido con el diseño del auditorio que aparece en “El informante” (un episodio que se produjo en 1989), aunque son varias las construcciones de Frank Gehry que podrían estar en el mismo tenor. The Walt Disney Concert Hall comenzó a construirse diez años después y se terminó en 2013, a pesar de que Gehry había ganado el concurso internacional para desarrollar el proyecto desde 1988. El costo final de esta sala de conciertos fue de 274 millones de dólares y es considerada un ícono definidor de la obra del afamado arquitecto.

Frank GehryFrank Gehry

En un caso de estudio publicado en LinkedIn por Andrea Cabarcas, junto con otras cuatro autoras, se señala que el diseño del Walt Disney Concert Hall cuenta con un ondulado exterior de acero que asemeja las velas de una embarcación, mientras que el auditorio, provisto de luz natural y una disposición de los asientos alrededor de la orquesta, está diseñado para sentirse como el casco del barco.

En el proyecto definitivo puede observarse el uso de madera al interior de la sala, que -aparte de contar con buenas cualidades acústicas- crea una relación visual entre el espacio y los instrumentos, complementando además la metáfora de la embarcación.

La arquitectura como poesía

Nacido el 28 de febrero de 1929, en la ciudad de Toronto, Canadá, Frank Owen Goldberg, mejor conocido como Frank Gehry, estudió arquitectura en la Universidad de California del Sur, así como urbanismo en la Universidad de Harvard, graduándose en 1954 y obteniendo poco más tarde la nacionalidad estadounidense.

En 1962 fundó su propia empresa (Frank O. Gehry & Associates), en Los Ángeles, California, y en 2001 formó la sociedad Gehry Partners LLP, una firma calificada en la gestión de proyectos complejos y especializada en el desarrollo técnico de sistemas y documentos de construcción.

El ganador del Premio Pritzker de 1989 considera que la arquitectura es un arte y que, una vez terminado, un edificio debe ser visto como una escultura, pero sin abandonar otros aspectos primordiales, como la funcionalidad o la integración de la obra con el entorno.

Para sus propuestas arquitectónicas utiliza frecuentemente elementos inacabados e incorpora varias formas geométricas simples en un mismo proyecto, jugando con volúmenes que armonizan con el diseño estructural y con los materiales (sobre todo metales acanalados) para las fachadas de sus edificaciones.

Entre las obras más importantes, las que en cierta medida se asemejan a la que Gehry propuso para la ciudad de Springfield, podemos mencionar el Museo Guggenheim, el Hotel Bodega Marqués de Riscal, el Lou Ruvo Brain Institute de Las Vegas, el Museo de Arte Frederick R. Weisman, el edificio Peter B. Lewis de Cleveland y el Biomuseo de Panamá.

Hotel Bodega Marqués de Riscal (Elciego, España).

Lou Ruvo Brain Institute (Las Vegas, EE. UU.).

Museo Guggenheim (Bilbao, España)

Edificio Peter B. Lewis (Cleveland, Ohio, EE. UU.).

Biomuseo (Panamá).

Museo de Arte Weisman (Minneapolis, EE. UU.).

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