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Cemento barato, Muro ecológico y líder sindical para Presidente de México… ¿y su nieve?

25 enero, 2018.

Por Armando Paredes

Mauricio Doehner.

EN JULIO DEL RECIÉN terminado año las empresas agrupadas en la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), organismo que desde mediados del 2017 está presidido por Mauricio Doehner, vicepresidente ejecutivo de Asuntos Corporativos y Administración de Riesgos Empresariales de Cemex, oficializaron un incremento del orden del 12% en el precio del cemento y del concreto, provocando la inconformidad de los constructores y desarrolladores de viviendas debido a que esta medida encareció el precio de las casas.

Las cementeras solo pretextaron que debían mantener un margen de ganancias importante porque, de lo contrario. muchas perderían el privilegio de cotizar en el mercado bursátil, según el señalamiento que en la ocasión realizó José Francisco Frías Mendoza, el mero-mero de la Canadevi sinaloense, quien además calificó dicho aumento de injustificado (más bien dijo que se trataba de “una locura”) debido a que los índices económicos estaban estables, aparte de que el dólar se cotizaba en menos de 18 pesos y de que no se había registrado aumentos de salarios por aquellos días… ora sí que los “canacemeños” se hicieron de la vista gorda.

Pero todo indica que eso de lanzar rondanas al pozo de los deseos como que no les ha estado funcionando a las contrapartes de las cementeras, mientras que Santa Claus sí “se mochó” con Holcim, Cemex, Cruz Azul, Fortaleza y Moctezuma, concediéndoles la oportunidad -una vez más- de subirle unos 250 morlacos al precio del cemento (en saco y a granel), así como un 6% al concreto premezclado, todo ello a partir del 1º de enero de este nuevo año.

Ramiro Páez Cruz.

No cabe duda de que también es cada vez mayor el distanciamiento entre la Asociación Mexicana de Concreteros Independientes, presidida por Ramiro Páez Cruz, y las huestes constructoras y vivienderas, pero lo es aún más el de Fernando González, director general de Cemex, quien se ha visto muy hábil cada que ha necesitado respaldar todos los continuos incrementos, rebasando incluso los índices de inflación y sin tomar en cuenta ni la depreciación cambiaria ni la relación oferta-demanda.

Se supone que a finales de agosto los vivienderos, constructores y cementeros fumaron la pipa de la paz y se comprometieron a fijar precios “responsables y competitivos”, pero la verdad es que nada han podido lograr quienes -en teoría- defienden a esas personas que ganan de cinco salarios mínimos pa’ abajo, justo para las que está destinado el 60% de las viviendas del país, tal y como lo expuso Hernán Valverde Ramírez, presidente de Canadevi en la representación de Zacatecas.

Hernán Valverde Ramírez.

Guardando las debidas proporciones, cuando sube la gasolina hay una reacción en cadena y un temor generalizado, muy similares a los que se presentan cuando se encarece el cemento, pues muchos lo consideran el producto insignia de la “canasta básica del constructor”, y a pesar de que en 2017 la inflación al productor en la construcción fue menor a la registrada el año previo, varios materiales subieron de precio, incluso “dobleteando” la cifra con respecto a lo que se manejaba siete años atrás.

Según los últimos datos del Inegi, los materiales que a finales del 2017 se sumaron a la fiebre alcista fueron la grava, la cal, los cables, alambres y conductores eléctricos, y obviamente los productos a base de concreto, así como el concreto premezclado… ¡la clásica historia sin fin!

Y HABLANDO DE representantes y representados, el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores y Empleados de la Construcción (Sinatrec), Eduardo Santillán Carpinteiro, está tratando de hacer harto ruido como aspirante a candidato independiente por la Presidencia de la República, ni más ni menos.

Se sabe que en 2005 este empresario del ramo de la construcción y el transporte, como él mismo se define, fundó la Confederación Nacional de la Productividad (CNP) y llegó a contar con más de 400 mil agremiados, pero hoy esa cifra no rebasa los 80 mil (y se dice que sigue bajando), así que será toda una hazaña sumar el casi millón de firmas requeridas para aparecer en las boletas del 2018.

Para no entrar en cuestiones politicoides, centrémonos en el hecho de que Santillán Carpinterio aún se encuentra en busca de los tan ansiados “likes”, para lo cual está cacareando su humilde origen y su cercanía con “los de abajo”, sobre todo con la gente de su pueblo natal, San Martín Tepetlixpan, allá por el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México.

Afirma que a los 12 años tuvo que salirse de su casa y que no terminó sus estudios “por falta de dinero para pagar las cuotas escolares” (¿pues dónde quería estudiar el muchachón?). Pero ya vimos que ese asunto de la formación educativa tal vez no sea tan relevante para quien pretenda hacerse de la silla presidencial (pregúntenle a “ya saben quién”). Basta con saber lo que los trabajadores de la construcción opinan de este personaje; qué aciertos y/o problemáticas han dejado marca en su paso por esta industria y, en especial, cómo le haría para aplicar su experiencia y conocimientos pensando en una dimensión nacional donde no todo depende del ladrillo y la mezcla.

Eduardo Santillán Carpinteiro, entre el estereotipo y… ¿la realidad?

Aquí entre nos, el verdadero reto para quienes lo están apoyando en su ambiciosa aventura no es hablar de lo que Santillán pudiera hacer por el país, sino eliminar la estereotipada imagen del líder sindical, una figura que históricamente se ha asociado a corruptelas, amenazas, acarreos, compadrazgos, etc,. etc. No estamos afirmando que el susodicho esté metido en todo este tipo de menjurjes, pero vaya que le ayudaría bastante trabajar en su look, eliminando chamarras de piel, sombrero y gafas oscuras (las ilustraciones lo dicen todo); igualmente, no debe hacerse acompañar de guaruras y, sobre todo, no le recomendamos seguir llegando a los eventos en helicóptero, pues como que esos “detalles” delatan a cualquiera… ¿O usted le daría su firma a alguien así?

Jurgen van de Ploeg.

Y AUNQUE YA CHOLE con el llamado “Trump Power Wall”, no podíamos dejar de comentar sobre la propuesta que Jurgen van de Ploeg de convertir el ambicioso proyecto en una alternativa generadora de energía solar, sin utilizar concreto, acero, vigas y arena, contrario a las incontables propuestas que han llegado al escritorio del mandatario norteamericano.

El arquitecto holandés tiene dos puntos a su favor: por un lado, está olvidándose de la polémica y de las acusaciones sobre la tendencia homofóbica de Donald Trump (o sea que le importa un soberano cacahuate la política) y, por otro, el hecho de pensar en un muro estructurado por paneles solares podría representar una excelente alternativa ecológica para Estados Unidos y posiblemente un buen negocio para los mexicanos, quienes -desde la óptica Van de Ploeg- estarán dispuestos a asumir el costo de la construcción del muro, pues calcula que la energía producida por esta estructura generaría ganancias anuales de entre 600 y mil millones de dólares, permitiendo recuperar la inversión en no más de 15 años… ¿Quién se apunta?

>>armando.paredes@dogotalbricks.com.mx

 

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