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Cómo fomentar la innovación entre sus empleados

9 enero, 2018.

A la capacidad de generar ideas diversas y originales se le llama “pensamiento divergente”, y surge a partir de nuestras habilidades para multiplicar y combinar ideas. La gente que no tiene miedo a generar soluciones, ya sean buenas, malas, ridículas, imposibles o geniales, es indudablemente la más creativa.

Staff Digital Bricks (*)

Una de las prioridades que tienen hoy las organizaciones es transformarse en innovadoras, pero muchas veces se pone tanto esfuerzo en serlo que se pierde el foco en el verdadero beneficio. La innovación no es un fin en sí misma sino un medio para lograr resolver problemas que limitan la capacidad de transformar la organización en un ecosistema más eficiente, competitivo, productivo o relevante.

La verdadera necesidad que tienen las empresas no es innovar, transformarse o ser disruptivas; más bien, requieren ser más relevantes para sus clientes; resolver los problemas que limitan su crecimiento o crear más valor para el mundo, así que la innovación, transformación o disrupción son solo herramientas que permiten hacer todo esto.

Hacer innovación no es solamente desarrollar nuevos productos sino resolver problemas. En el sentido más amplio de la palabra, nos referimos a problemas que ni siquiera se consideran como tales y que muchas veces son difíciles de detectar debido la velocidad de cambio, la tecnología o el surgimiento de actores inesperados que alteran nuestra relevancia en el mercado.

Los problemas que tenemos hoy son cada vez más complejos, ambiguos y difíciles de definir, lo cual ha provocado que las organizaciones tengan que adaptarse a un nuevo ambiente más desafiante y con una alta incertidumbre, demandando nuevas capacidades que permitan detectar problemas, crear soluciones apropiadas e implementar estas de manera efectiva.

Pero son pocas las empresas que han logrado desarrollar una cultura de innovación propia que asegure el crecimiento sustentable a largo plazo; en cambio, muchas siguen delegando la responsabilidad de innovar a una persona o departamento aislado del negocio actual. La creencia de que la innovación debe gestarse fuera de la organización es una premisa que se comprobó errada hace varios años.

Actualmente existen varios modelos sobre cómo implementar procesos de innovación dentro de una empresa, desde fomentar colaboraciones con compañías externas hasta la creación de equipos multidisciplinarios, pero estos modelos tienen un punto de coincidencia: todas las personas en una organización son responsables de innovar, aunque requieren de ciertas habilidades, muy distintas a las que normalmente tienen los líderes de hoy.

Una de esas habilidades es la creatividad y, a pesar de que muchos piensan que es la habilidad más importante, esto es una falacia debido a que se trata tan solo de uno de los ingredientes. He aquí algunas de las principales habilidades requeridas para hacer innovación, desarrollarlas y explotarlas en los equipos y personas que trabajan alrededor de iniciativas innovadoras.

Obsesivamente observador. El hecho de ser sensible a los detalles y cuidadoso al observar todo lo que ocurre alrededor permite detectar problemas que nadie más ha visto. Cuando uno es suficientemente paciente y logra dominar el arte de observar, entiende mejor el mundo, conoce mejor por qué suceden las cosas; y permite descubrir problemas, oportunidades y necesidades que no han sido satisfechas. Como dijo Peter Drucker: “La percepción es más importante que el análisis”.

Empatía e interés por los demás. Nuestra capacidad de sentir lo mismo que siente la otra persona nos hace más cercanos a sus necesidades y nos permite conocerlos mejor. Por esta razón las innovaciones más trascendentales, desde el Internet hasta Facebook, han surgido a partir de una persona que se hizo experta en los problemas, necesidades, deseos y percepciones de otros. El diseño inspirado en el usuario nunca podrá fracasar.

Curiosidad y aprendizaje constante. La gente más innovadora es curiosa por naturaleza y no restringe su deseo por investigar, aprender y explorar situaciones nuevas y desconocidas. Esto permite “coleccionar” ideas y referencias que son la materia prima para el proceso creativo. Sin información no se puede diseñar y, entre más información tenga, mayor será la producción creativa.

Insatisfacción con el status quoLa habilidad de cuestionar constantemente el mundo actual, ser crítico de los detalles y nunca acostumbrarse a la realidad actual es una habilidad indispensable para notar problemas que se pueden mejorar. El tener un ojo crítico para todo producto, marca, interacción, experiencia o solución es parte de la búsqueda constante que se requiere para lograr una mejor solución.

Tolerancia a la incertidumbre. Muchas veces el proceso de innovación está lleno de incertidumbre y la gente más innovadora brilla cuando trabaja en problemas poco definidos, complejos y con alta incertidumbre. El tener un razonamiento de detective nos motiva a generar soluciones posibles, aunque no tengan necesariamente una justificación o fuente de respaldo confiable detrás.

Creatividad y pensamiento divergente. Una de las habilidades más reconocidas y útiles para innovar es la capacidad de generar ideas diversas y originales. A esto se le llama “pensamiento divergente” y surge a partir de nuestra capacidad para multiplicar y combinar ideas. La gente que no tiene miedo a generar soluciones (buenas, malas, ridículas, imposibles o geniales) es la más creativa.

Poco miedo a experimentar, prototipar. Nadie puede generar ideas sin antes experimentar con ellas, aunque sea a un nivel hipotético. Constantemente el innovador prefiere hacer que planear, y esta capacidad de ejecución (prueba y error) le permite aprender más rápido, generar más ideas y desarrollar soluciones más certeras que otras personas que simplemente se enfocan en la planeación.

Optimismo y pensamiento futuro. La certeza de que cualquier idea es posible y el hecho de tener una conexión emocional con la solución final permiten ver el futuro mucho antes que otros. La gente innovadora es naturalmente optimista y siempre apuesta por hacer vivir una idea y no matarla antes de tiempo. Por desgracia, muchas organizaciones no son conscientes de dichas habilidades y no fomentan el desarrollo de estas en sus empleados, o ni siquiera valoran si un empleado las tiene o no.

Para desarrollar estas habilidades es necesario que las empresas estén convencidas de que cualquier persona tiene la capacidad para desarrollarlas; asimismo, es necesario fomentar y valorar estas habilidades en sus líderes. En resumen, la capacidad que tiene una organización para resolver problemas, generar valor y ser más relevante depende de las habilidades de innovación en sus integrantes.

(*) Con información del Foro Económico Mundial (WEF)

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