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El tsunami tecnológico y la vivienda del futuro

30 octubre, 2017.

Las inmobiliarias y empresas constructoras vivirán un cambio drástico en sus ofertas de vivienda, considerando el diseño arquitectónico, la domótica, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la movilidad y la flexibilidad como los elementos clave de sus propuestas.

El tsunami tecnológico y la vivienda del futuro

Gonzalo Robles (Uxban).

Staff Digital Bricks

En la entrega anterior hicimos un recuento de lo que han significado las tres primeras Revoluciones Industriales, en las que básicamente cambiaron las fuentes de energía, el tipo de actividades de industria y su localización en el territorio, los sistemas de transporte y la logística de desplazamiento de mercancías, personas e información, así como los medios de comunicación basados particularmente en la tecnología informática.

Ahora que estamos en la antesala de una inminente Cuarta Revolución Industrial, y centrándonos en la materia y sector que nos conciernen, les compartimos esta interesante aportación de Gonzalo Robles, director ejecutivo de la inmobiliaria española Uxban, quien nos habla sobre la manera en que el llamado “tsunami tecnológico” transformará las viviendas en el corto plazo y cuyo modelo ha sido prácticamente igual desde hace décadas.

La revolución tecnológica que estamos viviendo ha tenido poco impacto aun en el sector inmobiliario y de la construcción, sectores que regularmente no suelen apostar por el I+D como seña de identidad; sin embargo, el tsunami tecnológico transformará el paradigma de vivienda como nunca antes había ocurrido y haciendo que el diseño adquiera una importancia superlativa.

La domótica, un campo de experimentación

La domótica ha supuesto un importante campo de experimentación para prever cuáles serán las demandas de los usuarios y determinar qué experiencias quieren vivir, pero su implantación masiva enfrenta varias dificultades, aparte de que la tecnología actual no ha transformado la vida dentro de las casas a la misma velocidad en que esta ha ido evolucionando, lo cual se debe a diferentes factores, como:

* Accesibilidad.- Las barreras de entrada para acceder a ella son enormes: un coste económico muy elevado y la necesidad de hacer una compleja instalación que requiere una obra integral en viviendas ya en uso, cuando la facilidad de uso es el primer requerimiento para la universalización de una tecnología.

* Heterogeneidad.- Existe una larga lista de sistemas, de redes de transmisión, de protocolos y sobre todo de fabricantes que, para que funcionen coordinadamente (es decir, que los aparatos hablen el mismo lenguaje) se requiere de la participación de un técnico experto. No existe el concepto generalizado de plug and play donde el usuario se sienta auténtico protagonista de la instalación.

* Inversión.- Ninguna gran empresa ha hecho una apuesta fuerte en este sector hasta ahora. Hoy las más destacadas compañías han comenzado a entrar en este negocio viendo las increíbles oportunidades que ofrece para captar datos sobre el comportamiento de los usuarios de las casas. Google (Nest, Dropcam), Apple (Homekit), Samsung (SmartThings) u Orange son algunos ejemplos de quienes podrían dominar el mercado de la “antigua domótica” en el futuro.

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Una casa ‘wearable’

La domótica tal y como la conocemos hoy en día quedará diluida bajo otro concepto mucho más potente y global que forma parte del tsunami tecnológico; nos referimos al Internet de las Cosas (IoT). Estamos acostumbrados a que seamos las personas las que nos conectamos a Internet, pero dentro de poco también todos los objetos que nos rodean serán los que transmitan información a través de La Red para que la casa pueda interactuar con nosotros con criterio sin que se lo requiramos.

El objetivo primordial es crear una inteligencia artificial en el hogar, también llamada “Inteligencia Ambiental, entre cuyas funciones básicas está detectar a los usuarios que viven habitualmente en el hogar, analizar qué costumbres tienen y cuál es su comportamiento en función de la hora del día y de los condicionantes climatológicos.

Toda la información procesada permitirá conocer también en qué estado de ánimo se encuentran y adaptar todos los dispositivos que los usuarios han integrado a cada situación concreta; en ese sentido, las casas serán lo más parecido a organismos vivos que conviven con nosotros.

Arquitectura digital

Dos serán los aspectos que ayudarán a crear este apasionante hábitat:

* Arquitectura digital.- Es un hecho que no podremos seguir construyendo como hasta ahora, por lo que debemos considerar que las necesidades de un entorno digital no se resuelven con ladrillos; hay que construir empleando mucha menor cantidad de materia y reduciendo al mínimo el consumo energético. Las divisiones dentro de una casa no serán fijas y las superficies táctiles y pantallas ayudarán a configurar los espacios en cada momento.

* Interconectividad.- Lo ideal es un sistema de control y comunicación único y universal, donde cualquier aparato pueda integrarse de la misma manera en que un ser vivo comparte el aire y el agua. Todos conectados y hablando el mismo idioma. En el entorno del tsunami tecnológico habrá que hacerle un hueco especial a un nuevo “electrodoméstico” dentro de las viviendas; nos referimos a las impresoras 3D, una tecnología que revolucionará el mundo de la fabricación y que será la razón por la cual tengamos que destinar un espacio singular, cuya dimensión dependerá del usuario de la casa y de sus gustos y aficiones.

Por otro lado, una nueva actividad laboral o de ocio invadirá lo que dentro de poco llamaremos “el antiguo salón”. La realidad virtual estará presente en todas las casas como un dispositivo indispensable para la diversión de todos sus usuarios, lo cual provocará grandes cambios en el espacio principal de las casas y, por ende, se verá la ausencia de cualquier elemento de mobiliario que pueda interrumpir la experiencia.

Movilidad y flexibilidad total

El tsunami tecnológico y la vivienda del futuroA primera vista parecería lógico que las superficies de las casas fueran cada vez más grandes para albergar estas nuevas actividades y estilos de vida, pero la realidad es que las ciudades albergarán cada vez más habitantes, y en muchos casos el suelo para su expansión será inaccesible. En lugar de aumentar la superficie, construiremos viviendas para que cambie cómo se distribuye el espacio interior bajo dos premisas indispensables: la movilidad y la flexibilidad.

La casa compartimentada será parte del pasado, dando paso a un concepto de espacio social, abierto y conectado. Este espacio, excepto la cocina -cuyas instalaciones son inamovibles- no tendrá un uso claramente determinado a priori. Cada vez habrá menos muebles y elementos decorativos, y los que haya se podrán mover y apartar con gran facilidad.

La vivienda también será un espacio donde el trabajo tenga un papel protagonista. Cada vez más trabajos se realizarán desde casa; la productividad prevalecerá sobre el “presencialismo” de modo que, a la vez que el trabajador disfrutará de flexibilidad horaria, la empresa estará produciendo un importante ahorro con menos superficie alquilable de oficina; además, los autónomos y emprendedores serán cada día más numerosos, cuya única herramienta necesaria será una mesa, una silla, un dispositivo electrónico y una buena conexión a Internet, mientras que el espacio dedicado a este fin se integrará en el espacio social, pudiendo aislarse en casos determinados mediante pantallas móviles.

* Con información de Editorial Nobbot.

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