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Nuevos materiales que están revolucionando la construcción

30 octubre, 2017.

Hidrocerámica, hydromembrane, breathing skin, grafeno y hasta ladrillos que “respiran” son algunos de los compuestos o desarrollos que ya comienzan a impactar al sector. 

Staff Digital Bricks (*)

Nuevos materiales que están revolucionando la construcciónLadrillos que absorben la contaminación, que generan energía y refrigeran los interiores; materiales que se reparan solos o muros cuyas propiedades hacen las veces de aire acondicionado, son solo algunas de las numerosas investigaciones que se están gestando a lo largo del mundo y que se proponen revolucionar los sectores de la construcción y de la arquitectura.

Muchos de estos trabajos ya tienen un camino muy avanzado y han salido de universidades españolas; por ejemplo, investigadores del Laboratorio de Adhesión y Adhesivos de la Universidad de Alicante han desarrollado un tipo de resina transparente que tiene la propiedad de repararse por sí sola; es un material polimérico flexible que, si se corta por la mitad y se pone en contacto de nuevo, se une en cuestión de segundos sin necesidad de utilizar fuente externa alguna.

Este compuesto, aunque se aplaste o se manipule, también recupera su forma original en 10 o 15 segundos, por lo que el avance puede aplicarse en varios campos, como los de la medicina, la cosmética, la industria aeroespacial, la automoción y, por supuesto, la construcción; de hecho, ya existen algunas empresas interesadas en el invento y se calcula que los primeros materiales podrían estar en el mercado en dos o tres años.

Por su parte, el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) ha desarrollado al menos cinco alternativas para climatizar espacios con materiales y sistemas inteligentes para edificios; uno de ellos es la hidrocerámica, un sistema de fachada hecho con paneles de arcilla e hidrogel capaz de enfriar interiores de edificios hasta cinco grados con una temperatura exterior alta (de 35 grados), lo que permite prescindir de los equipos de aire acondicionado.

Sus creadores aseguran que las burbujas o cápsulas de hidrogel tienen una capacidad para absorber hasta 500 veces su propio peso en agua para crear un sistema de construcción que respira mediante evaporación y transpiración; asimismo, la solución permite reducir más de un 25% el uso de aire acondicionado, y cuanto más cálido sea el clima, más baja la temperatura y menos necesidad de emplear equipos de refrigeración.

El IAAC también desarrolló otros proyectos que se relacionan con la construcción y particularmente con la regulación de temperatura, como Breathing Skin (piel que respira) e Hydromembrane, los que -a diferencia de la hidrocerámica- se basan en compuestos hechos con finas membranas y tejidos inteligentes que actúan como una segunda piel “respiratoria” para edificios, capaces de autorregular la humedad y el clima de espacios interiores y exteriores.

Todos estos sistemas utilizan materiales que tienen una alta capacidad de absorción del agua, que posteriormente se libera por evaporación creando un efecto de enfriamiento en entornos cálidos; por ejemplo, Breathing Skin absorbe hasta 300 veces su volumen en agua en un corto periodo de tiempo gracias al poliacrilato de sodio, un polímero súper absorbente.

Asimismo, el Instituto está trabajando en una tecnología emergente llamada “biofotovoltaica” que utiliza el proceso natural de fotosíntesis del musgo para generar energía eléctrica; se trata de un sistema de fachadas ecológicas que tiene como objetivo explorar cómo el musgo podría ser utilizado como fuente de energía renovable. Otra de las investigaciones de Instituto se centra en el uso del ladrillo y la arcilla mezclado con grafeno para calentar el interior de los espacios.

Otras dos opciones

El grafeno igualmente ha llegado al hormigón de la mano de la empresa española Graphenano. Este nuevo material mejora las características que afectan a su duración, se vuelve más resistente y es prácticamente invulnerable a la agresión de agentes externos que acortan su vida. Al incrementar la resistencia media en un 30%, se consigue reducir las necesidades de material tanto de hormigón como de acero, lo que puede suponer un ahorro de hasta un 10% del presupuesto total de ejecución de la estructura, asegura la empresa.

Y qué decir de los ladrillos conocidos como “Breathe Brick”, los cuales fueron ideados por Carmen Trudell, profesora asistente en la Escuela de Arquitectura de Cal Poly San Luis Obispo, quien señala que estas piezas constructivas se situarían en el exterior para capturar las partículas contaminantes; luego las filtrarían y las descargarían en un depósito desmontable en la base de la pared.

(*) Con información de Sandra López (El País) e imágenes del IAAC.

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