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Ciudades propias en la mente de las grandes empresas tecnológicas

30 octubre, 2017.

Proyectos como los de Google, Amazon y Tencent forman parte de una serie de nuevos campus creados por todo el mundo para dar “alojamiento laboral” a sus empleados.

Staff Digital Bricks

Sidewalk es una de las compañías menos conocidas que conforman la sopa de letras que es Alphabet, la empresa matriz de Google, se centra en planificación urbana desde su fundación hace dos años. Hasta ahora, el rol de la también conocida como “Sidewalk Labs” (su nombre completo) ha sido mayormente consultivo con agencias gubernamentales en Estados Unidos, pero su nuevo proyecto apunta más al norte y con más ambición.

Se trata de un reciente acuerdo entre la compañía y la ciudad de Toronto para planificar y construir un “barrio del siglo XXI” desde cero, el cual se situará a orillas del lago Ontario. La empresa, de hecho, ya obtuvo los permisos de recalificación para operar en la zona conocida como Quayside (que se traduce literalmente como “muelle”).

El moderno barrio tendrá una superficie de 3,2 kilómetros cuadrados, y ahí Google planea situar su nuevo campus para centralizar a un promedio de mil empleados que laboran en territorio canadiense. Más allá de un movimiento de marketing claro, este esfuerzo permitirá ofrecer una mayor calidad de trabajo en el día a día a sus colaboradores y servir de ejemplo viviente para nuevas áreas de oficinas e industriales; asimismo, el propósito de la empresa es reducir la emisión de gases de efecto invernadero, así como el consumo de agua potable y la generación de basuras en alta medida comparado con establecimientos similares.

Por su parte, el gobierno de Canadá espera que el nuevo Quayside sirva de modelo para otras reurbanizaciones que pongan el impacto medioambiental como primer objetivo.

Otros proyectos

Quayside será un proyecto más de una serie de nuevos campus creados por todo el mundo, en especial en Norteamérica y China, para dar alojamiento laboral adaptado específicamente a las necesidades de las grandes empresas tecnológicas.

En las últimas dos décadas compañías como Amazon, Google o Tencent han alcanzado una escala de decenas de miles de empleados en sus respectivas sedes centrales, y muchos de ellos con salarios holgadamente superiores a la media de la ciudad donde residen, lo cual crea un flujo de ingresos extraordinario hacia las arcas de ayuntamientos como los de Shanghái, Seattle o los diferentes municipios al sur de la Bahía de San Francisco.

Parte del interior de las nuevas torres de Tencent (imagen de NBBJ).

Así pues, estas empresas suelen encontrarse con una buena predisposición por parte de los consejos municipales cuando deciden que sus actuales oficinas o grupo de ellas se quedan pequeñas o quieren reorganizar su ingente cantidad de personal.

El caso más reciente es el de Apple, que cerró un acuerdo con la ciudad de Palo Alto para comprar unos terrenos en los que planea derruir lo establecido y construir su nuevo Apple Park. Está siendo inaugurado de forma paulatina durante estos meses y será el lugar de trabajo de más de 12 mil empleados.

Con un costo de construcción estimado en unos cinco mil millones de dólares, el Apple Park presume una de las instalaciones más grandes de placas solares en zona edificada con 17 megavatios instalados, y se dice que eventualmente toda su electricidad provendrá de fuentes renovables.

El nuevo Apple Park, uno de los últimos legados creativos de Steve Jobs.

Es un hecho que la actividad empresarial de cualquiera de estas grandes empresas es muy apetitosa para cualquier gobierno, no solo por los impuestos directos derivados de sus operaciones sino también por los indirectos que sus empleados abonarán en materia de hogar, escuelas, comercio local, etcétera, pero también dichas compañías utilizan este impacto positivo para obtener ciertas ventajas fiscales y operativas.

Caso específico de esto último es Amazon, que quiere establecer un segundo cuartel general fuera de Seattle, su nave nodriza, para lo cual pretende invertir cinco mil millones de dólares y crear 50 mil empleos de administración, ejecutivos y de dirección.

El segundo cuartel general de Amazon no es una oficina o un edificio, sino un conjunto de cúpulas geodésicas con su propio ecosistema.

Es evidente que la compañía firmará decenas de miles de contratos de construcción, por lo que ya recibió docenas de propuestas de parte de las grandes urbes de Estados Unidos y Canadá, así como declaraciones públicas de poderosos alcaldes como Bill de Blasio en Nueva York; por ejemplo, Calgary (la mayor ciudad de la provincia canadiense de Alberta) dice que “lucharían contra un oso”, mientras que “la gran manzana” iluminó sus rascacielos con el naranja corporativo de la compañía.

Pero la realidad es más simple: Amazon creará su nuevo campus en la ciudad que mayores ventajas fiscales le ofrezca. Si construir la nueva sede supone un desembolso de cinco mil millones de dólares y obtiene otros cinco mil millones en deducciones, habrá conseguido que su nueva sede le salga gratis.

* Con información de La Vanguardia.

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