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En caso de sismo, el Metro es garantía de seguridad

2 octubre, 2017.

Desde finales de los años sesenta, el Metro ha sobrevivido a los tres terremotos más intensos en México: en 1985 (8,2) y los dos registrados en septiembre de este año (8,1 y 7,1). Sin duda, el subterráneo ha sufrido algunos daños, pero nada como para poner en riesgo la vida de los pasajeros, según manifestó Jorge Gaviño, el director del Sistema de Transporte Colectivo.

La clave de tal solidez, dijo, se debe a que prácticamente toda la infraestructura del Metro está construida a base de concreto armado, “por lo que ha resistido y seguirá resistiendo movimientos telúricos”. Y todo indica que esta certeza la comparten hasta los vigilantes que laboran en el Metro, quienes obligan a los pasajeros a quedarse dentro de los vagones cuando se registra un sismo bajo el argumento de que “son los lugares más seguros”.

Gaviño añadió que, paradójicamente, la línea más nueva (la 12) es la que presentó los mayores desperfectos después del sismo de 7.1: “Hubo falta de planeación, lo cual ya fue señalado en dictámenes específicos. Esta vez tuvimos un problema en una columna donde se detectó un ‘vicio oculto’; es decir, una falta de anillos y de abrazaderas de acero, mientras que las curvas 11 y 12 tuvieron un daño estructural”.

Por su parte, Óscar Trejo, ingeniero estructuralista de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirmó que el Metro es una de las estructuras más seguras en cualquier parte del mundo, y que una de sus ventajas es que fue construido en ductos confinados que resisten muy altos esfuerzos, en tanto que las líneas elevadas funcionan como cualquier edificio.

“De hecho, estas líneas elevadas se diseñan con un nivel de seguridad diferente estipulado por el reglamento de construcciones. Si algo se diseña bien y la calidad de los materiales con los que se construye cumplen con las especificaciones, me parece que no debería haber daños”, destacó.

Finalmente, el funcionario del STC-Metro señala que los 48 años de funcionamiento del Sistema son garantía de su resistencia: “Fue el primer metro del mundo que se construyó en un terreno lacustre, calculando todos los cambios de suelo de México. El tipo de suelo cambiaba con solo avanzar unas calles… Es un portento de la ingeniería mexicana” remató.

* Con información de Diego Mancera (El País).

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