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Senado de la República, ingeniería sobre el agua

5 septiembre, 2017.

El diseño del edificio corrió a cargo del arquitecto mexicano Javier Muñoz Menéndez, cuyo proyecto fue seleccionado de entre las propuestas de 55 despachos nacionales.

Considerada como la primer mega-estructura en América Latina, la cual aparece en el documental “Construyendo en el Agua” producido por National Geographic (Foto de Grupo INDI).

Después de 80 años de trabajo legislativo en las instalaciones de Xicoténcatl, el 13 de marzo de 2011 se inauguró oficialmente la nueva sede del Senado de la República, ubicada en icónica esquina de Reforma e Insurgentes de la Ciudad de México.

Debe recordarse que en noviembre de 2006 Gonzalo Yáñez, entonces senador por el Partido del Trabajo (PT), manifestó que la construcción del nuevo edificio sería autofinanciable debido a que se venderían diez edificios pertenecientes a la representación senatorial, y a lo obtenido por tales ventas se le sumaría un préstamo bancario para cubrir los 1,699 millones de pesos estimados y aprobados inicialmente por el Congreso para la concreción de la obra.

La verdad, sin embargo, es que los lineamientos de austeridad impuestos por el propio Senado de la República no se cumplieron y el costo de la construcción se elevó hasta casi los tres mil millones de pesos, o sea, un 38% más de lo calculado por la propia Cámara, aunque algunas otras fuentes periodísticas estiman que las cifras se elevaron al doble.

Tras haber presentado la mejor oferta, la constructora GAMI, Ingeniería e Instalaciones (perteneciente al Grupo INDI) ganó la licitación para el desarrollo de la nueva sede del Senado; se trata de la misma firma que hace aproximadamente nueve años logró liderar el consorcio que se hizo del concurso para crear la primera ruta de autobuses articulados en el Estado de México, mejor conocida como “Metromex”; asimismo, fue la compañía encargada de completar la segunda etapa del Distribuidor Vial San Antonio, entre varios ejemplos más.

Por su parte, el arquitecto mexicano Javier Muñoz Menéndez fue quien, a los ojos del Congreso, presentó el mejor diseño del edificio (bajo el fideicomiso de Banobras), destacando de entre las propuestas de otros 55 despachos nacionales.

El 11 de diciembre del 2007 se colocó la primera piedra del nuevo recinto con la colaboración de la firma española SUTEGA; la idea era terminar la obra en abril del 2010 como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, pero evidentemente no se logó la meta.

Inteligencia y sustentabilidad

El nuevo edificio inteligente presume 16 pisos y una altura de 45 metros; fue desarrollado sobre una superficie de 9.053 metros cuadrados y cuenta con una construcción total de 72.190 metros cuadrados, incluyendo un estacionamiento subterráneo con cupo para 1,505 vehículos.

El complejo obedece a un concepto posmodernista con tecnología de punta y elementos pensados para la protección del ambiente; por ejemplo, el equipo de cómputo instalado en cada escaño está en línea con la información parlamentaria, lo cual reducirá de manera significativa el consumo de papel.

Para la construcción del inmueble –además de concreto reforzado, acero y vidrio- se empleó materiales y sistemas ecológicos, como calentadores solares para agua (lo que representa un ahorro anual de 50 mil litros de gas LP), focos ahorradores de energía de tipo fluorescente y LED complementados con halógeno para las luminarias (lo que implica una reducción en el consumo de 340 kilo-watts por día).

Asimismo, la nueva sede cuenta con los llamados “mingitorios húmedos”, los que presumiblemente no representan un consumo de agua para la Ciudad debido a que se abastecen de una sofisticada planta de tratamiento propio que continuamente recicla el vital líquido, además de que el agua de lluvia se almacena durante las tormentas en tanques provisionales para no saturar la línea de drenaje público.

Se dice que el gas FM200 utilizado en los sistemas automáticos de extinción de incendios es un químico limpio que no afecta la capa de ozono; igualmente, los equipos de aire acondicionado enfrían mediante fábricas de hielo que lo producen cada noche, justo cuando hay menor demanda de energía eléctrica, aparte de que los precolados que recubren las fachadas son elementos aislantes y de sombra que disminuyen el consumo de aire acondicionado en más de un 20 por ciento.

Este coloso de 74 mil metros cuadrados se cimentó en un terreno muy complicado; se trata del antiguo fondo del lago donde hace algunos siglos se erigió la ciudad de Tenochtitlán, por lo que debió calcularse el hundimiento constante del suelo y lidiar con ríos subterráneos que bajan de los volcanes. Esto último implicó desviar las pilas que hoy fijan al complejo, y también fue necesario tomar en cuenta los grandes sismos que azotan cíclicamente a la Ciudad de México; de hecho, los ingenieros siguieron una ingeniosa estrategia de cimentación similar a los trabajos que se realizan en una mina debido al peligro de provocar desplomes en las calles y edificios vecinos. 

>>Con información del portal: munozarquitectos.com

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