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¡Aquí tejones porque no hay conejos!

7 agosto, 2017.

Por Armando Paredes

armando.paredes@digitalbricks.com.mx

Francisco Serrano Cacho. Sus “tejones” salieron sustentables.

SEGURAMENTE han escuchado la frase: “¡Aquí tejones porque no hay conejos!”. No me pregunten qué significa, porque no lo sé, pero hace poco el autoritario y retador dicho mexicano retumbó fuerte y claro en el Palacio de Bellas Artes de la CDMX.

Y no van a creer quién pronunció la contundente arenga y para quién estaba dirigida. Vamos por partes, porque así se desgajan las naranjas (tampoco le entendí).

Pues la dijo a los cuatro vientos una eminencia del diseño arquitectónico de México, el destacadísimo y respetable diseñador de edificios sustentables de uso mixto basados en la “eco construcción”, la movilidad y la generación propia de energías renovables capaces de crear mejores hábitats y estilos de vida para los ciudadanos del otrora Distrito Federal, don Francisco Serrano Cacho.

Y la dijo ante un nutrido grupo de admiradores y seguidores que tiene en el ámbito académico y de la industria de la construcción. El arquitecto Serrano impartía una conferencia sobre la evolución que han tenido los edificios corporativos en la CDMX, un tema del que pocos saben tanto como él. En una de sus láminas abordó la situación en la que se encuentran dos grandes edificios que él y su despacho arquitectónico están desarrollando en la zona de Insurgentes Sur.

Hablaba de las maravillas que ofrecerán los nuevos espacios en el renglón de la sustentabilidad y el servicio a la ciudad y a los ciudadanos, cuando se acordó que las dos obras incluían la construcción de amplios estacionamientos subterráneos, cosa que de alguna manera contraviene el decreto que el Gobierno de la CDMX, encabezado por Miguel Ángel “Kid MAM” Mancera, promulgó recientemente, para regular el uso de los estacionamientos públicos y reducir la carga vehicular en la capital del país, todo en aras de dotar de una mejor movilidad a los ciudadanos.

El caso es que el arquitecto Serrano aclaró que en los dos proyectos los espacios de estacionamiento se comenzaron a construir mucho tiempo antes de que a alguien se le ocurriera lo del polémico decreto. Y fue cuando soltó a sus tejones porque no había conejos. ¿Para quién era la dedicatoria de tan sonora frase?

Ahora bien, Serrano es un hombre con muchos kilómetros recorridos en el mundo del diseño arquitectónico; además ha visto personalmente cómo funcionan los proyectos que sobre movilidad han aplicado grandes urbes del mundo desarrollado, como Nueva York.

La diferencia -explicó el avezado arquitecto- es muy sencilla: cuando Nueva York decidió limitar el uso de los vehículos y redujo los espacios de estacionamiento para convertirlos en algo más agradable para sus ciudadanos, fue porque la ciudad contaba ya con un sistema de transporte de primer mundo, con vialidades inteligentes y rascacielos que aportaban a la belleza con la que fue diseñada la Gran Manzana.

Es por ello que en la CDMX el crecimiento del fenómeno de los edificios de oficinas corporativas desafía el decreto para regular estacionamientos. Así de simple, así de polémico el tema del parking.

Roberto Ramírez de la Parra. El túnel de la Conagua, largo, tardado y cada vez más costoso, pero “muy suizo”.

LOS QUE NO SE MIDIERON con sus “fantasías europeas” fueron las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que dirige Roberto Ramírez de la Parra. Resulta que con el tan llevado y traído Túnel Emisor Oriente, una obra que pretende dotar a la CDMX de un sistema eficiente de túneles para desfogar el drenaje profundo de la urbe, estamos descubriendo que se trata de un proyecto que prácticamente “no tiene fin”. Comenzó en 2008 y concluirá en 2018. Se inició con un presupuesto original de 11 mil millones de pesos, para ser entregado en 2012. Ahora se dice que estará terminado en 2018, seis años más de lo pactado (¿por qué será que en México todo se mide en sexenios?) y su costo ya va en los ¡23 mil 300 millones de pesos!

Lo que ofende a los ciudadanos no es tanto el despilfarro y la danza de millones que nadie sabe a ciencia cierta si están bien justificados y a dónde va a parar tanto dinero, pues la transparencia no es el fuerte de estas autoridades ni de las empresas que construyen este monstruo subterráneo. Indigna más la argumentación que da Ramírez de la Parra para intentar justificar tantos recursos en un proyecto que va a paso de tortuga: que al final los chilangos estarán orgullosos de tener una obra que estará al mismo nivel de las que se hacen en Suiza. “Es comparable a los túneles de San Gotardo, en Suiza, que cruzan debajo de los Alpes y cuya construcción tardó 17 años en realizarse”, presumió el funcionario gastador. ¿Qué pensará Heidi de esta absurda comparación?

EN EL COMBATE “cuerpo a cuerpo” que se han dado los constructores de la CMIC junto con los vivienderos de la Canadevi, en contra de los duros de la Canacem, por el aumento que éstos últimos decretaron en el precio del cemento, todo parece indicar que la sangre no llegará al río, o dicho más propiamente: el cemento no se colará entre las grietas de las desaveniencias financieras de las poderosas asociaciones de la industria.

A pesar de que la Canacem les había dicho que importaran el cemento que quisieran (o “háganle como quieran”), cuando los primeros amenazaron con traer el producto de otros países, parece que la tormenta está amainando.

Mauricio Doehner. ¿El “Club de Tobi” de la Canacem admitirá nuevos miembros?

Ya la consultora Forecastim se atrevió a vaticinar que en los próximos meses el precio del cemento y otro insumos bajará, mientras que otras voces están diciendo que todo esto llevará a que se abra más el mercado del cemento, para que otros jugadores también participen y rompan el dominio que hasta ahora han tenido los cementeros, que operan en una especie de “Club de Tobi”.

Es el caso de Salvador Daniel Kabbaz Zaga, presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), quien advirtió que el aumento de los precios del cemento tendría repercusiones en los precios tanto de venta como de renta, e incluso algunas obras podrían suspenderse. De paso consultó a su esfera de cristal y vio que “este conflicto entre empresarios cementeros y desarrolladores de vivienda podría repercutir en un mercado más competido”.

Luego, el analista César Ortega, presidente de Bimsa Reports, comentó que “en el enfrentamiento por el aumento al precio del cemento, el debate podría dar lugar a abrir este mercado”. Es que este “Club de Tobi” está conformado solo por seis miembros. Son las seis cementeras que controlan el mercado nacional, pero según Ortega el famoso “cártel cementero” tendría los días contados Por cierto, el jefe actual del Club es Mauricio “el Tobi” Doehner, quien antes cobraba en la generosa nómina de Cemex.

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