Publicidad Publicidad
Compartir
Tweet

Cinco construcciones icónicas diseñadas por mujeres

6 agosto, 2017.

El parisino Museo de Orsay o el archiconocido Puente de Brooklyn son dos de las obras que deben su construcción o remodelación a una arquitecta

Las cinco obras que se presentan en esta ocasión en nuestra gustada sección Íconos de la Construcción, no son del mundo antiguo, sino de la época contemporánea; son construcciones muy visitadas y admiradas por su estilo arquitectónico moderno, que simbolizan la identidad de las ciudades donde se ubican… y además todas fueron diseñadas por mujeres. La publicación El Diario de España quiso hacer un homenaje a las mujeres arquitectas que ejercen esta profesión a pesar de las desigualdades en las que se desarrollan, en comparación con sus colegas varones, y seleccionó estas cinco construcciones icónicas que resultaron del ingenio, el talento y la sensibilidad de las arquitectas.

Museo de Orsay, París

Gae Aulenti fue la arquitecta que reconvirtió una antigua estación de tren en el Museo de Orsay, en París, en 1986. Se licenció en Arquitectura en 1954 en la Universidad Politécnica de Milán y, a lo largo de sus casi 60 años de carrera, trabajó en diferentes campos como la arquitectura, el diseño industrial (fue vicepresidenta de la Asociación Italiana de Diseño Industrial) y de interiores, e incluso de escenografía teatral (ha diseñado escenografía de óperas como “Viaje a Reims” de Rossini).

El edificio que hoy acoge el Museo de Orsay era una antigua estación construida para la Exposición Universal de París de 1900, por Víctor Laloux. Durante 39 años funcionó como cabeza de la línea del tren del suroeste de Francia, pero progresivamente entró en un estado de decadencia debido a la electrificación de las líneas férreas. En los años sucesivos adoptó diferentes funciones, como centro de expedición de paquetes postales para prisioneros de guerra, refugio temporal para la compañía teatral Renaud-Barrault y hasta escenografía para varias películas, como “El Proceso de Kafka”, de Orson Welles. En 1973, la Dirección de Museos de Francia expresó su intención de transformar el edificio en un museo que acogiera todas las artes de la segunda mitad del siglo XIX. En 1981, Aulenti fue elegida para remodelar este espacio y transformarlo en el museo que es hoy en día. Fue inaugurado en 1986 y recibe un promedio de más de 2 millones 200 mil visitantes anualmente.

Puente de Brooklyn, Nueva York

El icónico puente de Nueva York no se habría podido completar si no hubiera sido por el trabajo de la arquitecta Emily Roebling. El puente en sí fue diseñado por su suegro, John Roebling, pero al morir éste durante el proceso de construcción, su hijo Washington Roebling, ingeniero, y su mujer, la ya mencionada arquitecta Emily Roebling, se hicieron cargo. De hecho, ella fue la ingeniera jefa de la obra. Roebling también fue la primera persona en cruzar el puente cuando se inauguró en 1883, llevando un gallo con ella como signo de victoria. En la ceremonia, el entonces alcalde de Nueva York, Abram Stevens Hewitt, subrayó la importancia de la labor de Emily Roebling, dedicándole estas palabras: “Es un monumento (el puente de Brooklyn) a la sacrificada devoción de una mujer y a su capacidad para la educación superior, de la cual ha sido largamente excluida”.

Una placa situada en una de las torres del puente recuerda la memoria de Emily Warren Roebling.

Parque High Line, Nueva York

En el lado oeste de Manhattan, en el triángulo que forman los barrios de Chelsea, Meatpacking y Hell’s Kitchen, se está viviendo la transformación más radical de Nueva York. Se trata de la zona que mejor representa la NY contemporánea, pues ha pasado de ser “la selva” a la que se refería el personaje de De Niro en Taxi Diver, a una zona en la que proliferan boutiques, tiendas de diseño, restaurantes de moda, entre otros establecimientos.

En los años 90 se planeaba destruir el High Line, un puente de hierro por donde transitó hasta 1980 el antiguo tren de Manhattan. Las vecinas y vecinos se negaron y conformaron una plataforma, Friends of the High Line, para proteger y honrar la memoria del puente. Después de conseguir un notable apoyo popular, en 2003 se abrió un concurso público arquitectónico con propuestas para remodelar este espacio y convertirlo en algo más. Se recibieron 720 y la elegida fue la llevada a cabo por Elizabeth Diller.

El High Line se ha convertido en un parque suspendido a 10 metros de altura, inspirado en la naturaleza que creció salvajemente durante los años de abandono. Es uno de los espacios públicos más importantes de Nueva York y, al mismo tiempo, una metáfora de la transformación imparable de la urbe que nunca duerme. Además de vegetación, encontramos miradores, instalaciones de arte, espejos de agua y bancos para sentarse a leer, comer, tomar el sol… También se imparten clases gratuitas de yoga y pilates, de pintura e incluso de astronomía.

Galaxy Soho, Pekín

El Galaxy Soho se halla en el centro de Pekín y es un complejo de 330 mil m2. Está formado principalmente por oficinsa, zonas comerciales y de entretenimiento. Es una obra que tiene una importancia mayúscula en la vida de la capital china y fue diseñada por la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, procedente de la corriente llamada “deconstructivismo”. Hadid fue la primera mujer en conseguir el galardón  Pritzker en 2004, el premio de mayor prestigio internacional en el mundo de la arquitectura.

El Galaxy Soho está formado por volúmenes curvilíneos conectados a través de pasarelas, lo que proporciona una sensación de fluidez existente desde cualquier punto del complejo. También podemos apreciar rasgos de la arquitectura tradicional china, como los patios interiores. Además, el diseño facilita la penetración de la luz natural hasta el interior. “Los ritmos naturales y los flujos de la ciudad, del entorno y de las personas se han integrado en el diseño para definir su composición formal”, explicó Hadid, recientemente fallecida.

One World Trade Center, Nueva York

Se trata del edificio principal de la zona reconstruida del World Trade Center, donde tuvieron lugar los atentados del 11 de septiembre de 2001, bautizado con el nombre de Freedom Tower, la Torre de la Libertad. Es el sexto rascacielos más alto del mundo con 554 metros y hoy podemos verlo en pie gracias al trabajo de la arquitecta Nicole Dosso. A pesar de que el diseño es de David Childs, la persona que se ocupó de que éste se materializara fue Dosso.

Las obras comenzaron en 2006 y el edifico abrió sus puertas en 2014, convirtiéndose en uno de los símbolos que conmemora y recuerda a las víctimas del atentado. Entre sus inquilinos se encuentra la editorial Condé Nast. El complejo en su totalidad está formado también por una terminal de transportes, un Memorial y un museo que homenajea a las víctimas.

Con información de El Diario de España / Elisa Caballero.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscribirse

Suscríbete al newsletter

Recibe totalmente gratis nuestro newsletter en tu correo y forma parte de la comunidad de mayor éxito en el sector de la construcción.

* Recuerda revisar tu bandeja de spam.