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El mercado de alquiler inmobiliario discrimina a extranjeros y homosexuales

26 julio, 2017.

Estudiantes, trabajadores freelancers, homosexuales y foráneos, son quienes tienen más dificultades al momento de buscar rentar una vivienda en el país, especialmente en la Ciudad de México, ya que se enfrentan a una serie de procesos discriminatorios, aseguró Antoine Pérouze, director de Dada Room, portal inmobiliario enfocado a las rentas compartidas, citado a su vez en el portal Centro Urbano.

Según cifras del censo de población de 2010, alrededor de 7% de la población del país ha migrado dentro de México, los jóvenes entre 20 y 35 años son los que más cambian de ciudad o estado, pero cuando van a otras ciudades el primer obstáculo que tienen es encontrar un alojamiento, consideró el especialista.

“Requisitos como un aval con propiedad dentro de la ciudad, historial crediticio, referencias personales y laborales, comprobantes de ingresos, son los que más dificultan el acceso a una vivienda renta para foráneos, sean nacionales o extranjeros”, explicó Pérouze.

Dentro de este grupo, los estudiantes son los que tienen más inconvenientes, pues la falta de documentos se suma a su bajo nivel de ingresos. Además, otro problema que se presenta es la discriminación, pues en la última Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis), el 27% de los encuestados refirió que no permitiría que en su casa vivan extranjeros.

También se ha notado que algunos arrendatarios cometen algunos abusos con estos grupos de la población, al pedirles varios meses de renta por adelantado o depósitos, debido a la supuesta falta de confiabilidad en el inquilino por ser extranjero.

En cuanto al sector poblacional que trabaja bajo el modelo freelance, es decir, los trabajadores independientes que no tienen un ingreso recurrente, también pueden enfrentar graves dificultades para encontrar alojamiento, debido a su estilo de vida.

Estereotipos que discriminan

“A la hora de elegir un inquilino, los clichés y estereotipos persisten; para muchos propietarios un estudiante es sinónimo de fiesta y falta de solvencia, mientras que un freelancer significa inestabilidad financiera. Además, muchas veces no pueden cumplir con los tediosos procesos de investigación de antecedentes crediticios que requieren los corredores”.

Aunque el sector que más sufre discriminación en la búsquedas de vivienda es la Comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI). Se estima que en el país al menos el  3.6 por ciento de la población pertenece a este sector. Según datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), 7 de cada 10 personas están totalmente de acuerdo en que no se respetan los derechos de las personas homosexuales en México. En este tema, se reporta que 4 de cada 10 personas no estarían dispuestas a «permitir que en sus casas vivan personas homosexuales».

El portal también citó a Ophelia Pastrana, promotora de la cultura digital, divulgadora científica y «youtuber» transgénero, quien consideró que la situación ha evolucionado positivamente en los últimos años, pero existe un problema de alojamiento en la comunidad LGBTTTI por razones muy identificadas: “Para empezar, en la comunidad LGBTTTI hay mucha gente que la corren de sus casas, no siempre tienen un ingreso fijo y se ven ante la situación de no tener dónde vivir. Si a esto sumamos que algunos sufren discriminación laboral, se refleja inmediatamente en el tema de la vivienda por falta de recursos económicos o estabilidad laboral. Son mucho más vulnerables para cumplir con los requisitos de las inmobiliarias o los dueños”.

Ante este panorama, cada vez más foráneos, extranjeros, integrantes de la comunidad LGBTTTI, freelancers y estudiantes, optan por soluciones alternativas de vivienda como compartir departamento, ya que pueden tener un hogar con menos dificultades burocráticas y riesgos a ser discriminados.

En una encuesta realizada por Dada Room, 78 por ciento de los usuarios indicaron que no tenían inconveniente en compartir su alojamiento con personas de otra orientación sexual, dato que coincide con los resultados de la Enadis, que muestran que las personas entre los 18 y 29 años son las más abiertas a la diversidad.

“Nuestra sociedad cambia, es tiempo de que el mercado de bienes raíces también lo haga y haga más eficientes sus procesos. Tener un techo es un derecho básico, al igual que acceder a la educación o a las oportunidades laborales, por lo que todos debemos trabajar para hacerlo posible”, concluyó Pérouze.

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