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Bloqueras y ladrilleras, la cruda verdad del aumento al precio del cemento

4 julio, 2017.

Es un hecho que el encarecimiento del cemento amenaza la construcción de viviendas populares en México. Pequeñas “bloqueras” y “ladrilleras” reducen el volumen de la mezcla o utilizan materiales alternativos para crear tabiques menos firmes pero más baratos, reveló un sondeo realizado por el medio impreso El Sol de Puebla .

“Si quieren -el block- más barato, se les baja el cemento, pero ¿para qué quieres algo así? Si al rato se te desmorona y vienen a reclamar”. La voz de enfado de una mujer menuda se abre paso entre cientos de tabiques amontonados y los ladridos de varios perros.

“Póngale que la empresa es de mi esposo, el señor Martín Hernández, y que sí subió mucho, mucho, el precio del cemento”, dicta firme la mujer, reacia a ofrecer su nombre pero harta ya de las subidas de precio anunciadas por las cementeras desde el inicio del año.

Desde enero pasado, calcula la emprendedora del municipio de Puebla, el costo del material, que compran a la firma Cementos Fortaleza, ha incrementado al menos un 60 por ciento. “El chiste es que cada bulto nos sale ya en 160, antes era en 95 y 100 pesos”, protesta, refiriéndose a la masa de 5 kilogramos.

El alza del valor del cemento se suma a los aumentos registrados en otros insumos, como el combustible y la tierra. “Como subió el diésel, nos sube la arena, el transporte, la tierra. Todo sube, pero con eso trabajamos, lo tiene uno que comprar”, comenta resignada.

La variación de costo sí se refleja en el precio final. Sólo el metro de adoquín, por ejemplo, subió de 95 a 130 pesos en apenas seis meses, a pesar de las cada vez más frecuentes quejas de los clientes que llegan a esta bloquera para surtirse de materia prima para la construcción de cuartos y pequeñas viviendas.

La única solución ofrecida por los propietarios es rebajar el volumen de cemento de cada piez,a pero con la advertencia de que se reduce también la solidez del material. “Muchas personas lo quieren barato y les afecta, nos dicen que si no se lo podemos dejar más barato”, explica. “El que quiera construir bien, tiene que aceptar el precio”.

Las quejas de los poblanos por la espiral de precios que ha provocado el encarecimiento del cemento también acosan a Graciela Suárez. La anciana, que administra un pequeño negocio en el mismo municipio, prefiere usar “pura tierra y barro” para conformar las piezas que se convertirán después en cuartos y viviendas.

“Ya está más duro. Esos cuartitos de allá en vez de usar cemento, tuvimos que usar lodo”, refiere, señalando una improvisada construcción que sirve a la vez de vivienda y oficina. “Quieren el tabique bien baratito y ¿de dónde vamos a comer?, ¿de dónde va a salir para volver a comprar el material?”, se cuestiona.

Con información de El Sol de Puebla

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