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¡Córtalas!, les dice Cemex a la Canadevi y a la CMIC

27 junio, 2017.

Carlos Medina (Canadevi).

ESTALLÓ LA BOMBA en la industria mexicana de la construcción, luego de que las cementeras anunciaran, por sus pistolas, un incremento en el precio del cemento a partir del primer día de julio. Primero fueron las delegaciones estatales de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), que a nivel nacional encabeza Carlos Medina, quienes pusieron el grito en el cielo, acusando a las fábricas de cemento de no tener justificación alguna para decretar el aumento, que terminará encareciendo el costo de las viviendas para los mexicanos, al menos en un 8 por ciento.

Gustavo Arballo (CMIC).

Luego, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), que preside Gustavo Arballo, levantó la voz en representación de los desarrolladores de proyectos en cuya edificación el cemento es uno de los insumos indispensables. Este malestar, expuesto ante instancia gubernamentales como la Secretaría de Economía y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), puso de malas a las cementeras. El gigante Cemex, quien es uno de los jugadores principales de toda la industria, “hizo berrinche” y cortó relaciones con la Canadevi y la CMIC, organizaciones de las que era miembro prominente.

Mauricio Doehmer (Canacem).

Según los datos que maneja la CMIC, el cemento ha incrementado su precio en 49% desde 2013 y esto se ha reflejado en una alza de 18% en los precios de las casas. Es un hecho que el cemento es la base de toda construcción, pues se estima que representa el 30% de los costos directos e indirectos de una vivienda. Entonces, ¿por qué tanta agresividad de parte del sector cementero, cuyas empresas se agrupan en la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), la que recientemente entró a dirigir Mauricio Doehmer, un ex ejecutivo de Cemex por cierto.

¿Hasta dónde llegará esta disputa, que más que nada es comercial? Por lo pronto el gigante cementero que dirige Fernando González, que parece ser el “vocero” de la Canacem, se muestra más firme y duro que el producto que fabrica.

Fernando González (Cemex).

EN LA CDMX, otro conflicto “constructor” que ha escalado es el de la polémica por las obras de la Línea 7 del Metrobús de Paseo de la Reforma. Luego de la suspensión momentánea que sufrió el proyecto, el Jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, asegura que todo se hará conforme a lo planeado y que acepta la “marca personal” que le ha puesto el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que estará presente “hoyo por hoyo y banqueta por banqueta”, no vaya a ser que salga a la superficie alguna reliquia prehispánica que pueda ser dañada o desaparecida de la escena antropológica (pero no hay que ser mal pensados, pues eso no sucede en México).

Y así, nadando de muertito, Mancera dice que todo es parte de un proyecto mayor para buscar el bienestar apartidista de los mexicanos, que así lo hubiera querido “Tata” Lázaro y así lo quiere su vástago el fundador del PRD. Por si algo faltara, de la noche a la mañana el PRI y el PAN también quieren sacar provecho de la confusión, mostrándose muy interesados en supervisar la transparencia de la obra. Ni al caso tanta politiquería barata, nomás porque el 2018 es año electoral. ¡Agarren piedras… pero no de la obra, porque se enoja el INAH!

armando.paredes@digitalbricks.com.mx

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