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La retorcida historia de la Torre de Pisa

2 mayo, 2017.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército de Estados Unidos destruyó todas las torres cercanas a la provincia de Pisa debido a la amenaza que suponían los francotiradores que en ellas se ocultaban. La icónica “torre inclinada” estaba en la lista, pero una orden de retirada en el último instante la salvó de la destrucción.

Staff Digital Bricks

Aunque no es un dato comprobable, se dice que la construcción de la Torre de Pisa se le encargó al arquitecto Bonanno Pisano hacia el año 1173, quien se propuso erigir un campanario en forma de columna separado de la iglesia; no obstante, muy pronto se observó que los cimientos de la obra eran demasiado débiles, lo cual provocó que ésta empezara a inclinarse.

¿Sabías que…

* La construcción de la Torre de Pisa se desarrolló en tres etapas durante 200 años.

* Esta emblemática obra arquitectónica, junto con la iglesia, el baptisterio y el camposanto, forman un conjunto catedralicio.

* Su diseño era imperfecto desde un principio, y su construcción cesó durante un siglo debido a las guerras entre los pisanos y los estados vecinos; sin embargo, este lapso permitió al suelo asentarse, pues de otro modo la Torre de Pisa se habría derrumbado.

* Se maneja el mito de que Galileo Galilei dejó caer dos bolas de cañón de diferente masa desde la Torre para demostrar que la velocidad de descenso es independiente de la masa.

* Las campanas son siete, correspondiendo cada una a una nota de la escala musical.

* En 1934 Benito Mussolini ordenó colocar la Torre en posición vertical, por lo que se vertió cemento en su base para evitar filtraciones; el resultado fue inesperado: la Torre se hundió aún más en la tierra reblandecida.

* Por muchos años la Torre de Pisa fue la más inclinada del mundo, pero parece que la torre Capital Gate, construida por la compañía Abu Dhabi National Exhibitions, ya ostenta el récord Guinnes con una inclinación 18º mayor o cuatro veces más que la primera; mide 160 metros de altura y tiene 35 niveles; además, contrario a la Torre de Pisa, está inclinada a partir del piso 12. La Torre de Pisa y la iglesia de Suurhusen (Alemania) presentan sus inclinaciones a partir de errores arquitectónicos, mientras que el edificio de Abu Dabi fue diseñado intencionalmente.

* En 1350 la inclinación era de 1.40 metros; en 1817 de 3.80 metros y en 1993 de 4.47 metros. Tras diferentes métodos y estrategias, la inclinación de la Torre retrocedió a los 4.10 metros en 2001 y de ahí a los actuales 3.99 metros.

* La Torre de Pisa ha sido declarada “estable” para al menos otros 300 años y las labores de consolidación han permitido que la inclinación sea la que tenía en 1700: 3.99 metros. El 16 de junio de 2001 se abrió de nuevo el acceso al público e, incluso, las siete campanas pueden volver a repicar.

Tuvieron que pasar cinco años para el desarrollo de la primera planta, rodeada de pilares con capiteles clásicos y arcos ciegos, pero el torcimiento de la Torre, provocado por el inestable subsuelo sobre el que estaba levantada, obligó a Pisano a detener la construcción, pues temía que su fama de arquitecto se viera afectada.

Casi 100 años más tarde (1275), Giovanni di Simone se arriesgó a reanudar la obra e intentó compensar la inclinación de la Torre construyendo verticalmente los cuatro pisos que faltaban. Las consecuencias fueron catastróficas, ya que el campanario seguía inclinándose. Di Simone reconoció su error y ordenó detener nuevamente la edificación.

En 1298 se midió una desviación de la plomada de 1.43 metros y en el año 1360 esta cifra ya había aumentado a 1.63 metros. Por su parte, Tommasso di Andrea Pisano construyó en 1372 la última planta (que correspondía al campanario) y las campanas fueron instaladas, para lo cual dispuso el claro de forma vertical sobre el edificio inclinado. En el siglo XIV (1372) la torre del campanario quedó lista para su inauguración.

Aspectos técnicos

La Torre de Pisa tiene 55 metros de altura, pero sus cimientos sólo tienen tres de profundidad. Se supone que el peso del edificio (unas 14,500 toneladas) terminó por compactar el suelo, lo cual permitió cierta estabilización en los siglos posteriores a su presunta inauguración.

Pero el daño en la estructura se hizo manifiesto pocos años después de finalizada la Torre. En 1835 Alessandro Gherardesca realizó un primer intento de rehabilitación, para lo cual eliminó el blando suelo lodoso y lo sustituyó por una base de mármol; de hecho, muchos de los elementos de piedra originales realizados en mármol de San Giuliano fueron sustituidos por mármol blanco de Carrara.

En 1838 dicho arquitecto excavó un camino alrededor de la Torre para hacer visible la base, lo cual causó la inundación de ésta y de nuevo un incremento en la inclinación de la obra.

El 27 de febrero de 1964 el gobierno de Italia pidió ayuda para prevenir la caída de la Torre. Un conjunto de ingenieros, matemáticos e historiadores se asignó al proyecto, quienes debatieron sobre los métodos de estabilización en las Islas Azores.

Sin mucho éxito, varias técnicas se propusieron para estabilizar o corregor la inclinación de la Torre, incluyendo la de “inyectar” hormigón en los cimientos, la congelación del suelo o la de añadir 800 toneladas métricas de plomo como contrapeso, aunque la solución definitiva fue eliminar 38 metros cúbicos de tierra de la zona inferior a la base.

En los años 1994 y 1995 se colocó en la parte norte de la edificación 690 toneladas de plomo en forma de barras y a modo de contrapeso; su fijación se realizó mediante la inserción de una serie de anclas enterradas en el suelo a 40 metros de profundidad. Hasta el momento la medida funciona, por lo que se ha podido detener la inclinación.

En 1998 se aseguró la parte norte de la Torre mediante dos cables de acero de cuatro toneladas de peso cada uno. Después de una década de esfuerzos de reconstrucción y estabilización, el edificio fue reabierto al público el 15 de diciembre de 2001.

Independientemente de los logros técnicos antes mencionados, entre febrero de 1999 y junio de 2001 se puso en práctica una nueva técnica: en los cimientos de la parte norte se insertó varios tubos que debían permitir la extracción de 30 toneladas de tierra con la máxima seguridad y a continuación enderezar la columna unos 50 centímetros. La nueva técnica dio unos resultados magníficos, de manera que en la actualidad la Torre presenta una inclinación moderada (aproximadamente la que tenía hace unos 250 años).

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