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Las que se ponen bien la falda

3 marzo, 2017.
Alejandra Vega Reyes

Alejandra Vega Reyes

En un mundo donde el cemento ha recubierto siempre las varillas de la construcción, la cal y la arena están demostrando que también son indispensables y muy capaces a la hora de elevar las escaleras al cielo (sin agraviar a los trasnochados fans de Led Zeppelin, pero reconociendo el empoderamiento que pregona María José La Josa), y están tomando bajo sus riendas al gremio constructor.

Karina Maldonado Andrews

Karina Maldonado Andrews

No son muchas (todavía) pero sí muy machas: Alejandra Vega Reyes era la única mujer en el país dirigiendo los destinos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), en la Delegación Querétaro, pero ahora se le ha sumado Karina Maldonado Andrews en el Estado de Sonora.

Las dos guapas féminas son las únicas constructoras líderes de cámara en el país. Haga de cuenta dos cenefas artísticamente acabadas entre un montón de ladrillos y bloques de concreto, de esos con los que Donald Trump quiere ampliar su muro fronterizo para ni siquiera voltear a ver a los mexicanos porque le provocan urticaria en su sonrosada piel de puerquito tamalero.

Tanto Alejandra como Karina pertenecen a una nueva generación de líderes ciudadanas que emergen de la sociedad civil organizada y que le aportan a la industria de la construcción “perspectiva de género”, como dicen los intelectuales.

Beatriz Gamboa Lago

Beatriz Gamboa Lago

Pero hay más poder femenino en este sector, pues en la arena de quienes venden lo que hacen los constructores acaba de asumir la Presidencia de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) otra mujer de muy buen ver: Beatriz Gamboa Lago, quien acaparó todas las miradas masculinas durante su toma de protesta, a cargo del Subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien hizo un anuncio importante para el sector.

El funcionario adelantó que su dependencia firmará con la AMPI un acuerdo para que participe en los planes de desarrollo urbano y en la actualización de las leyes en los estados y municipios. La Gamboa aprovechó la oportunidad para anunciar que, pese al desánimo que existe en el país en cuanto al crecimiento económico, los inmobiliarios esperan colocar este año más de un millón de viviendas, con un valor que supera la friolera de 500 mil millones de pesos. ¿Cuánto espera crecer este negocio? Nada menos que el 17 por ciento.

Por eso decimos que las mujeres de esta industria lo tienen todo bien puesto: las ideas, las metas, las faldas, los tacones y los cal… endarios de trabajo.

En cuanto al Presidente de Estados Unidos, sus mismos partidarios temen que esté “locadio”, pero los albañiles mexicanos, vagos como ellos solos, opinan que el muro va a terminar siendo la “tapia de Trump”… y de adobe además, no porque no le quieran meter complejos materiales de construcción y mucha seguridad, pero no faltará el ingenio azteca que le encuentre otros usos más “alternativos”.

El que está dispuesto a desembolsar 100 millones de dólares nada más en el renglón de la construcción de su nuevo juguete, el estadio del Cruz Azul, es Billy Álvarez. El hombre responsable de las famosas “cruzazuleadas” de su equipo de futbol quiere patrocinadores de nivel que le ayuden a pagar ese costo, porque ya de por sí la Cooperativa dueña de los azules estará aportando su cemento del mismo nombre.

A ver si no resulta que hay “mano azul” detrás de este proyecto, como dicen que sucedió en Culiacán, Sinaloa, con el estadio nuevo del equipo de béisbol Tomateros, una herencia dejada por el desaparecido empresario Juan Manuel “El Chino” Ley, que Dios lo guarde en las prácticas de bateo con San Pedro.

Sus críticos aseguran que al Chino le salió “de a grapa” el inmueble, pues acusan que el Gobierno del Estado, encabezado entonces por el terrible Malova, le subsidió toda la inversión, que se supone alcanzó los 580 millones de pesos.

Si eso es verdad, pues no se sabe bien cuánto costó por la opacidad del proyecto… ¡vaya regalillo de Malova a los sinaloenses, pagado con su propio dinero! El estadio acaba de celebrar su primera Serie del Caribe, con tan mala fortuna que, a pesar de las millonarias ganancias obtenidas, el equipo de México perdió el campeonato frente a la novena de Puerto Rico.

“¿Podemos construirlo? ¡Sí podemos!”. Así reza la arenga que hace el famoso personaje animado Bob el Constructor a su equipo de trabajo, conformado por su socia electricista Wendy, el aprendiz Leo y un grupo de máquinas que se usan en diferentes tares en el proceso de la construcción.

Es un buen ejemplo de la unidad que debe privar en nuestro gremio, donde las empresas de diferentes giros moldean una industria mexicana de la construcción que está dispuesta a plantarle cara al “Destroyer”, “Terminator”, “tocadiscos” y “deschavetado” de Donald Trump.

“¡Ponte tu casco y tu cinturón de herramientas! Únete a Bob el Constructor y a su equipo mientras construyen grandes proyectos, usando los cimientos de la determinación y el trabajo en equipo. Con su socia en el negocio, Wendy, el aprendiz de constructor, Leo, y un equipo de máquinas, Bob está listo para arreglar Villa Arreglo y Ciudad Primavera”.

Así mero, los capitanes de la industria en México, con socias entronas como las tres mujeres ya mencionadas, deben construir y reparar lo que falta en el país o lo que simplemente no funciona bien.

“Después de todo, la diversión está en hacerlo”, dice Bob. Los grandes proyectos están ahí, pero hay que ponerle buenos cimientos. ¿Quién se pone el casco?

armando.paredes@digitalbricks.com.mx

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